San
Gerónimo de Guayabal
Después
de la batalla de Mosquiteros en Octubre de 1813, en la que el intrépido Juan
Vicente Campo Elías acabó con las pretensiones de José Tomás Rodríguez (Boves),
ocurrió la eliminación física de todos los prisioneros capturados y la tropa
republicana entró triunfante a la ciudad de Calabozo en donde se estableció una
guarnición para mantener la hegemonía patriota en esta región que había sido
baluarte importante para los sediciosos que participaban a favor de las
banderas del Rey.
El
terrible Boves escapa con muy pocos de sus hombres y se mueve por las sabanas
hacia el sur en busca del pueblo de Guayabal, en donde establece su centro de
operaciones para la recuperación de sus fuerzas. En aquella región existían las
misiones establecidas en el siglo anterior
con el nombre de San Gerónimo de Guayabal y según algunos historiadores
era un sitio para el refugio de criminales, ladrones y hombres buscados por la
ley, ubicado en la orilla oriental del Río Guárico, que para entonces tenía
cierto renombre por el hecho de que sus habitantes se libraban del brazo
secular; es decir que los misioneros y sacerdotes no vivían sujetos a votos
religiosos o monásticos, y por lo tanto eran permisivos con los feligreses que
llegaban por aquellos mundos. Según las palabras de Francisco Herrera Luque en
su obra “El Urogallo”, en aquel pueblo existían frailes que tenían sus propios
reglamentos para evaluar a sus acólitos y permitían todos los extremos en
cuanto a las relaciones personales, comerciales y religiosas. San Gerónimo fue
un hombre que nació en la región Croata de Dalmacia por el año 347 de la era
cristiana y al contrario de ser un desalmado opuesto a las normas legales,
vivió en las regiones del medio oriente estudiando sobre los orígenes bíblicos
y haciendo penitencia en el desierto hasta que murió en Belén a los 73 años de
edad. El patronato de San Gerónimo no se corresponde para nada a lo que ocurría
por aquellos años en la independencia venezolana en la población de Guayabal del
hoy estado Guárico, según Alejandro Humboldt en su libro “Viajes a las Regiones
Equinocciales”, cuando visitó esta población llanera dice que sus habitantes
eran afectos al Rey y muy influenciados por su condición de vivir en
dependencia con misioneros que siempre fueron hombres de origen español.
Por
los meses de Septiembre y Octubre el río Apure, el Río Guárico y todos sus
afluentes traen sus aguas con las mayores crecidas del año y el español José
Tomás Boves se dedicó bajo aquellos cielos a recopilar todos los recursos de
tropa y de boca para los venideros meses. Envía a su Lugarteniente José Tomás
Morales para Angostura con un cargamento de mulas que van por navegación a
nombre del Comandante Cajigal para ser cambiadas por fusiles, municiones,
pólvora y vestidos para los miles de hombres que llegan todos los días hasta
los campamentos realistas. El reagrupamiento de soldados y llaneros que buscan
las querencias del “TAITA” parece obra de un milagro y ante las expectativas de
los pardos, negros y mulatos, surge la esperanza de triunfar ante los mantuanos
propietarios, para ser por primera vez dueños de un pedazo de tierra donde
trabajar y morir.
El
líder Boves comparte con la gente todos sus momentos, es un gran jinete y
compite con los llaneros en la recogida de ganado, se mueve rápido en las aguas
infestadas de caimanes y no le tiene miedo a los potros cerreros, a los que
amansa con facilidad; así como mantiene la dominancia sobre los que llegan para
ser soldados y la fuerza para castigar sin escrúpulos a los que se fugan, ó a
los que participan en acciones de traición y espionaje para sus enemigos. Don
Vicente Lecuna el gran historiador dice que “desgraciadamente no se conserva
ninguna de sus proclamas”, sin embargo se conoció una “orden” escrita por Tomás
Pérez Tenreiro en uno de sus libros que dice lo siguiente: “Don Josef Tomás
Boves, Comandante en Gefe del exercito de Barlovento, por la presente doy
comisión al Capitán Josef Rufino Torralba para que pueda reunir quanta gente
sea útil para el servicio, y puesto a la cabeza de ella, pueda perseguir a todo
traidor y castigarlo con el último suplicio; en la inteligencia que solo un
creo se le dará para que encomiende su alma al Criador”.
El
caudillo español toca a la gente del llano en lo más hondo de su ser; ofrece
las tierras para quien las trabaje y la libertad para los esclavos que se
opongan a sus amos. Declaró la muerte para todos los blancos y la repartición
de todos los bienes para aquellos que eran sus esclavos y trabajadores. Según
informe de la época “hizo matar en Calabozo a 87 blancos que pudo aprehender y
dejo lista de otros 32 para el mismo efecto y orden para su Comandante para que
hiciese matar a todo hombre y que las mujeres blancas de Calabozo fueran
remitidas a la isla de Arichuna, repartiendo las casas y los bienes de los
muertos y de las desterradas entre los pardos y dándoles papeletas de
propiedad”.
Dos
meses tardo la preparación de aquel ejército realista; entrenamiento de hombres
para el uso de las armas, acopio de recursos de boca, confección de vestidos,
amansamiento de caballos, disposición de postas y espías para las avanzadas,
arreglo de fusiles y construcción de armas blancas y principalmente de lanzas.
Dicen que hasta las ventanas de las casas de aquellas poblaciones fueron
arrancadas para alimentar las fraguas y darle sonido a los yunques en el afán
por armar a tantos voluntarios que aparecían por todos los caminos de la
llanura. El 10 de Diciembre de 1813 Boves arroyo a la tropa republicana en el
paso de San Marcos en Calabozo y mato a todos sus hombres. Murieron 900
patriotas incluyendo a los oficiales Carlos Padrón, Pedro Castillo y el Coronel
Pedro Aldao.
Nota: La población de Guayabal del Estado Guárico es
capital del Municipio San Gerónimo, tiene 22 mil habitantes, está ubicada en la
margen izquierda del Río Guárico y dista 137 km a Calabozo y 14 km a San
Fernando de Apure.
Ing. José Ubaldo García
Boconó Edo. Trujillo, Noviembre 2013
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