sábado, 10 de agosto de 2013

Juan Manuel Cajigal

(Miércoles, 10 de Agosto de 1803)
Juan Manuel Cajigal
El 10 de agosto de 1803 nace en Barcelona, estado Anzoátegui, el ingeniero, militar, matemático y periodista Juan Manuel Cajigal. Estudió en Madrid, primero como Cadete en el Cuerpo de Húsares Montados y posteriormente en la Universidad de Alcalá de Henares. El 1823 es enviado a París, donde culmina sus estudios de Matemáticas y se destacó tanto que recibió halagadoras proposiciones para dirigir la Cátedra de Matemáticas de la Universidad Complutense. Pero el sabio prefirió regresar a la patria y así lo hizo. En 1831 fundó la Academia de Matemáticas, que poco después adquiría renombre universal. Fundador del primer observatorio astronómico de Venezuela.
Fue senador y diputado, abrió nuevas vías de comunicación en su país y fundó el Observatorio Astronómico de Caracas. En 1841 volvió a Europa como secretario de la legación en Londres. A finales de 1844 regresó a su patria aquejado de una fuerte neurosis. Es autor de varias obras sobre cálculo integral y astronomía, y de un tratado de mecánica.
Muere en el pueblo de Yaguaraparo, estado Sucre, el 10 de febrero de 1856.

martes, 6 de agosto de 2013

Andrés Eloy Blanco

(Jueves, 6 de Agosto de 1896)
Andrés Eloy Blanco
Nació en Cumaná el 6 de agosto de 1896. Además de insigne poeta, fue ensayista, dramaturgo, cuentistas y orador. En 1918 se gradúa de Abogado en la Universidad Central. Dos años antes había ganado los Juegos Florales de Guayana, con el poema Canto a la Espiga y al Arado. La consagración nacional la va a recibir cuando su Canto a España obtiene el Primer Premio en el Concurso Hispanoamericano de Poesía, auspiciado en Madrid por la Real Academia Española.
Su actividad política en oposición al régimen gomecista, lo llevó varias veces a la cárcel y al destierro. Restablecida la democracia, Andrés Eloy Blanco fue al Congreso Nacional; en 1947 fue elegido Presidente de la Asamblea Nacional Constituyente; y fue Ministro de Relaciones Exteriores con Rómulo Gallegos.
Se encontraba en México desterrado cuando pereció en un accidente automovilístico, el 21 de mayo de 1955. Sus restos fueron llevados al Panteón Nacional.
El conjunto de sus obras está recogido en libros que fueron publicados con inusitado éxito: Tierras que me oyeron; El Huerto de la Epopeya; Navegación de Altura; La Aeroplana Clueca; Baedeker 2000; Poda; Carta a Juan Bimba; Giraluna; Vargas, Albacea de la Angustia; etc.
Destacó en la poesía con especial luz, lejano a las concepciones de sus contemporáneos, los miembros de la generación del 18, casi todos ellos altos poetas intimistas. En cambio, Andrés Eloy Blanco atendió siempre a lo que decía la gente, la calle, de allí la gran popularidad de la cual gozó con sus versos. En el cuento, especialmente en el más valorado de los suyos, La gloria de Mamporal, criticó las famas pueblerinas; como dramaturgo, se asomó en la mejor de sus piezas, Abigail (1942), a las lecciones bíblicas; como periodista fue uno de los más afamados columnistas de la prensa venezolana; como biógrafo, se ocupó del gran presidente de la República, José María Vargas, en Vargas, albacea de la angustia (1946); como ensayista político, se destacó especialmente en su Navegación de altura (1941). Como orador político y literario, cautivó a las multitudes venezolanas de los años treinta y cuarenta. Y lo siguió haciendo hasta su muerte en el exilio. De hecho, su última intervención pública, a horas del deceso, fue un discurso, en el cual llamó a lo mejor del espíritu venezolano a seguir viviendo. Como poeta gozó con sus poemas de una popularidad que seguramente sólo tuvo Abigail Lozano (1821-1866) durante el siglo XIX, Andrés Mata (1870-1931) a principios del presente, Aquiles Nazoa (1920-1976) a partir de los años cincuenta o Víctor Valera Mora (1935-1984) en los últimos tiempos. La fama lograda fue inmensa, pocos de los creadores con el verso han logrado tan alta estimación pública. Esto fue especialmente cierto con los textos que él recogió en su libro Poda. En su obra se halla un registro muy amplio, en la cual entra lo personal, como en El alma inquieta; lo geográfico y lo telúrico le dan carnadura a El río de las siete estrellas; lo tradicionista aparece en El limonero del Señor; es juguetón en El conejo blanco o en El gato verde; suyos son romances sobre tradiciones, como en La loca luz Caraballo; la transida emoción filial le hizo concebir su mejor poema A un año de tu luz o dejar escrito el viril testamento en su Canto a los hijos.
Andrés Eloy Blanco siempre se recordará por las famosas palabras que dijo cuando era Congresante a saber: "En el Mundo hay dos cosas que hacen mucha bulla; la primera: un automóvil viejo; y la segunda: un parlamentario recién elegido por primera vez."

La Creación de Bolivia

(Sábado, 6 de Agosto de 1825)
El 6 de agosto de 1825, una asamblea reunida en Chuquisaca, determina que el Alto Perú sea independiente y que se cree una República con el nombre de Bolivia, en homenaje al Libertador.
Sucre fue el gran artífice de esta creación basándose en el principio de la autodeterminación de los pueblos. Bolívar escribió su Constitución y la llamó su hija predilecta.
El Alto Perú es un territorio que pertenece a dos naciones: una parte a la Argentina y la otra al Perú. Sucre propone que se realice una Asamblea en Chuquisaca a fin de que los pueblos decidan su propia suerte. A Bolívar no le gustó la idea y se la criticó al Gran Mariscal. Pero, al final de cuentas, la Asamblea se realizó sin problemas porque ni Lima ni Buenos Aires tenían objeciones que hacer.
La Asamblea de Chuquisaca determinó que el Alto Perú fuera independiente y que de ese territorio se formara una nueva Nación con el nombre de Bolívar, en su honor. ¡Sí que era un honor, y muy grande!. Que una Nación entera llevara su nombre, superaba todas las ambiciones de Bolívar. Y Sucre, su mejor amigo, era nombrado Presidente de Bolivia para toda la vida; pero su carácter y su manera de pensar no le permitían aceptar sino por el espacio de dos años.
En Arequipa Bolívar da una serie de leyes en beneficio de los pobres indígenas, así como en Chuquisaca se preocuparía por el establecimiento de escuelas públicas, colegios y, en fin, de la instrucción en general.
A la llegada al Cuzco, la humilde gente riega de Flores las calles por donde pasa el caballo de Bolívar; "la emoción era tan gran que ya me parecía estar otra vez en el delirio". "Yo veía premiados con creces los esfuerzos por libertar a los pueblos".
Aquí le ofrecieron una corona de oro, diamantes y perlas, la cual obsequió a sucre; y las joyas que había recibido las regaló a sus edecanes.
Lo que más le emocionó a Bolívar fue lo más sencillo. Nunca había oído Palabras tan bellas y espontáneas como las que dijera en el pequeño pueblo indígena de Pucará uno de sus moradores, José Domingo Choquehuanca. Cuando entró a este pueblito, el 2 de agosto de 1825, el orador le recibió así:
"Quiso Dios de salvajes hacer un Imperio, y creó a Manco Capac; pecó su raza y mandó a Pizarro. Después de tres siglos de expiación ha tenido piedad de la América, y os ha enviado a vos. Sois, pues, hombre de un designio Providencial. Nada de lo hecho antes que vos se parece a lo que habéis hecho; y para que alguno pueda imitaros, será preciso que haya un mundo por libertar. Habéis fundado varias Repúblicas que, en el inmenso desarrollo a que están llamadas, elevarán vuestra grandeza a donde ninguno ha llegado. Vuestra fama crecerá, así como aumenta el tiempo con el transcurso de los siglos, y así como crece la sombra cuando el sol declina".
Palabras tan hermosas no podían brotar sino del corazón de un hombre noble, sencillo. Dijo
el Libertador Simón Bolívar.
BREVE RESEÑA SOBRE LA CONSTITUCION DE BOLIVIA

Después de Ayacucho, Sucre siguió hacia el sur; cruzó con sus tropas el río Desaguadero y ocupó el territorio del Alto Perú cuyas provincias habían dependido del Virreinato de Río de la Plata. Según el uti possidetis, las provincias del Alto Perú debían formar parte del gobierno de Buenos Aires. Sin embargo, este punto de vista no era compartido por todos los sectores políticos del Alto Perú, entre los cuales había partidarios también de formar con sus provincias una nueva república. La aspiración de constituirse en república independiente tomó impulso a raíz de la victoria de Ayacucho; y fue estimulada además, por la distancia y debilidad de los vínculos de estas provincias con el gobierno de Buenos Aires.
Ante esta situación política, Sucre convocó por decreto del 9 de febrero de 1825, a las provincias del Alto Perú para que enviaran sus diputados a una asamblea nacional que decidiera la suerte del país. Por su parte, el gobierno de Buenos Aires, resolvió dejar en libertad a las provincias para que adoptaran el régimen político que fuera de la voluntad popular. El Congreso del Alto Perú se instaló en Chuquisaca, el 10 de julio de 1825, con diputados de las provincias de La Paz, Chuquisaca, Cochabamha, Oruro y Santa Cruz, declaró la independencia de las provincias, y formó con ellas una nueva nación que recibió el nombre de "República de Bolívar". Por último, el Congreso pidió a El Libertador redactara el proyecto de constitución para el nuevo Estado.
LA CONSTITUCION DE BOLIVIA
En el proyecto de constitución presentado al Congreso de Bolivia, El Libertador propone la adopción de principios e instituciones de gobierno ya expuestos por él en su discurso de Angostura. En algunos casos modifica la estructura organizativa del poder público y le atribuye funciones diferentes del esquema tradicional. Pero mantiene sus puntos de vista de que el régimen que se establezca sea sencillo y fuerte y garantice la estabilidad de las instituciones. El Libertador insiste, además en la abolición de la esclavitud y el establecimiento de la libertad de cultos.
ASPECTOS IMPORTANTES DEL PROYECTO DE CONSTITUCION DE BOLIVIA
El Poder Público dividido en cuatro ramas:
Electoral, Legislativo, Ejecutivo y Judicial.
El Poder Electoral estaba constituido por Electores, nombrados a razón de uno por cada diez ciudadanos. Estos Electores formaban los Colegios Electorales de cada provincia, "representaban los intereses y necesidades de ellas y servían para quejarse de las infracciones de las leyes y de los abusos de los magistrados
El Poder Legislativo se componía de tres cámaras: Tribunos, Senadores y Censores. La idea de El Libertador era que una de estas cámaras sirviera de árbitro de las otras dos para asegurar de esta manera la armonía en el funcionamiento del Congreso. La Cámara de Tribunos se ocupaba de las cuestiones relativas a la hacienda pública, paz y guerra. La Cámara de Senadores, de la organización de los Tribunales y el Culto religioso. Y la Cámara de Censores tendría a su cuidado velar por el cumplimiento de la Constitución y los tratados públicos. Los Censores se ocuparían, además, de proteger la moral, las ciencias, las artes, la instrucción y la imprenta.
El Poder Ejecutivo estaría en manos del Presidente de la República, quien ejercería sus funciones con carácter vitalicio. En opinión de El Libertador, la autoridad del presidente debía ser perpetua, "porque en los sistemas sin jerarquías se necesita más que en otros, un punto fijo alrededor del cual giren los magistrados y los ciudadanos; los hombres y las cosas". Además, el Presidente no tendría responsabilidades en la administración del gobierno, las cuales recaían en el Vicepresidente y los miembros del gabinete. Por último, el Presidente nombraba al Vicepresidente "para que administre el Estado, y le suceda en el mando".
El Poder Judicial residía en un Tribunal Supremo con jurisdicción nacional; y en Cortes Superiores y Tribunales Ordinarios en las provincias. A este poder se le garantizaba una independencia absoluta y los candidatos debían ser presentados por el Poder Electoral y escogidos por el Poder Legislativo.
En cuanto a los principios que iban a servir de base a la Constitución, El Libertador escribe en su mensaje lo siguiente:
"Se han establecido las garantías más perfectas: la libertad civil es la verdadera libertad; las demás son nominales o de poca influencia con respecto a los ciudadanos. Se ha garantizado la seguridad personal, que es el fin de la sociedad, y de la cual emanan las demás. En cuanto a la propiedad, ella depende del código civil que vuestra sabiduría debiera componer luego, para la dicha de vuestros conciudadanos. He conservado intacta la ley de las leyes: la igualdad, sin ella perecen todas las garantías, todos los derechos. A ella debemos hacer los sacrificios. A sus pies he puesto, cubierta de humillación, a la infame esclavitud".

La Batalla de Boyacá

(Viernes, 6 de Agosto de 1819)
La culminación exitosa de la Campaña de los Andes, cuando Bolívar apenas contaba 36 años, fue la Batalla de Boyacá, librada el 6 de agosto de 1819. El Libertador, que había comenzado la Campaña con unos 2.500 hombres, llegó a Boyacá con un ejército exhausto. En Boyacá, donde se logró la libertad de Nueva Granada, el General Barreiro sufrió completa derrota. El mismo quedó prisionero junto con 1.600 españoles más. Apenas se salvaron 50 hombres. El virrey Sámano huyó precipitadamente de Bogotá.
Esta Batalla fue uno de los combates decisivos de las guerras de emancipación de América Latina (1810-1825), emprendidas por los criollos y patriotas sudamericanos. Tuvo lugar en la zona de Boyacá, en Nueva Granada (hoy en día perteneciente a Colombia), entre un ejército español dirigido por el general José María Barreiro y un ejército revolucionario de Venezuela y Nueva Granada, a las órdenes de Simón Bolívar, que fue dividido en dos contingentes, comandados por Francisco de Paula Santander y José Antonio Anzoátegui. Los insurgentes ganaron la batalla, y la victoria sentó las bases para la independencia de Nueva Granada y Venezuela del dominio español. Fue la primera de una serie casi ininterrumpida de victorias, que culminaron en 1824 con la batalla de Ayacucho.

Bolívar en Caracas

(Viernes, 6 de Agosto de 1813)
Bolívar en Caracas
El 6 de agosto de 1813 entra Simón Bolívar triunfalmente en Caracas, coronando con el éxito la Campaña Admirable. Había salido de Cúcuta el 14 de mayo.
En Trujillo debía esperar las órdenes de la Nueva Granada para proseguir la campaña. Pero el tiempo era principal enemigo y no podía dar tregua a los españoles. Las tropas de Monteverde acababan de llegar de Oriente, donde estaban ocurriendo cosas singulares. Por coincidencia en enero de este mismo año, un grupo de patriotas que se había refugiado en el islote de Chacachacare, cerca de Trinidad, decide invadir a Venezuela. Ellos son Mariño, los hermanos Bermúdez, Piar, Azcue, Videau...El grupo lo formaban 45 patriotas, jóvenes y decididos. Desembarcaron en Güiria, con apenas seis fusiles y armados de machetes cayeron sobre quinientos españoles que allí estaban. Luego siguieron sobre Irapa y a poco estaban en Maturín.
Esto me entusiasmó mucho más y decidí continuar. El 2 de julio obtuvimos una bellísima victoria en Niquitao, gracias al valor de José Félix Ribas y al concurso de Urdaneta. Días más tarde entrábamos liberando a Barinas, donde los españoles habían hecho desastre.
De triunfo en triunfo seguimos hasta San Carlos. El 31 de julio se me presentó la inmensa oportunidad de abrirme paso hacia el centro del país. Caracas era mi objetivo y ese día derroté por completo a los españoles en Taguanes. Monteverde, que estaba en Valencia, quiso venir a auxiliar a Izquierdo, pero al saber la derrota de éste, se devolvió y cogió el camino de Puerto Cabello.
Así, quedaba Valencia más libre y el 2 de agosto entré triunfalmente en esta ciudad, donde dejé de Gobernador Militar a Girardot y con tropas de éste y de Urdaneta me dirigí a Caracas.
A mi adorada ciudad natal llegué el día 6 de agosto. Tenía yo 30 años. Y ya todo el pueblo sabía que mi ejército había venido venciendo de población en población. Los realistas de Caracas, encargados del Poder Civil y Militar abandonan la ciudad precipitadamente y se esconden en La Guaira. Luego, en 14 barcos se van hacia Curazao.
Precisamente la Gaceta de Caracas, que había sido el primer periódico de Venezuela, decía en la edición del 26: "Que se considere al héroe caraqueño en medio de un concurso de más de treinta mil almas recibiendo los honores sinceros de todo un pueblo a quien acaba de liberar, manifestados por la más tierna sensibilidad, y expresados por las aclamaciones repetidas de: viva nuestro Libertador, viva la Nueva Granada, viva el Libertador de Venezuela"

sábado, 3 de agosto de 2013

La Primera República


Vida Cotidiana en tiempos de Independencia
 Centro Nacional de Historia
¿Qué comían los venezolanos durante la independencia?

U n aspecto desconocido para la gran mayoría de los venezolanos en la actualidad es qué comían los habitantes de nuestro país durante la época independentista. En primer lugar un alimento que no podía faltar eran las arepas de maíz. En el almuerzo los granos eran la comida típica de ese momento, por eso el arroz también era usado cotidianamente como acompañante de éstos, de allí que el pabellón criollo tenga sus orígenes en esa época. Si hoy día es común acompañar las comidas con pan, en aquellos tiempos el cazabe era el indicado para esos casos. En cuanto a las bebidas, se usaban los jugos, guarapos, chichas y café, endulzados con papelón. Los postres más populares eran la naiboa, almidoncitos y la torta de cazabe.

Las Casas

Venezuela, al ser una colonia de relativa importancia para los intereses económicos de la corona española, no tuvo un destacado desarrollo en materia arquitectónica, y esto no cambió durante la época independentista. Caracas para esa época no contaba con más de 7 cuadras y 120 manzanas alrededor de la Plaza Mayor (Plaza Bolívar), la cual era el epicentro político y económico de la ciudad. Las casas de los pobres se construían de bahareque y caña, con techos de paja o palma, mientras que las de los mantuanos tenían amplias ventanas y paredes de tapia, piedra y fachadas de ladrillo, que demostraban su posición de clase dominante en la sociedad.

¿Cuántos éramos?

Para 1810 la mayoría de la población no era ni blanca nacida en España, ni blanca nacida en América, sino que provenía del mestizaje. Como ejemplo tenemos que para ese año en la Capitanía General de Venezuela el 50 por ciento de la población estaba constituida por pardos (término utilizado para denominar el grupo racial de la mezcla de negro con blanco); mientras los blancos nacidos en España, los blancos criollos, además de los mestizos (como se conocía al grupo proveniente de la mezcla de blanco con indio) constituía 25 por ciento; el restante 25 por ciento estaba conformado por los negros esclavizados y los indios. Un aspecto a destacar es que para esa época la provincia tenía aproximadamente más de un millón de habitantes, siendo los pardos el grupo más numeroso, pero a su vez uno de los más excluidos.

Los Carnavales

Al igual que en la actualidad, los carnavales eran días donde las pasiones se desataban, claro que en una época donde el recato y el puritanismo eran la tónica esos desórdenes causaban gran escándalo. Se realizaban muchos juegos como el lanzamiento de puñados de anís, frutas, agua y tinturas donde participaban por igual hombres y mujeres. Hasta en banquetas se daban esos episodios que a veces podían terminar en “encuentros indecentes” o en graves altercados si alguna persona se sentía ofendida o agredida. Un aspecto a destacar es la conducta de los curas en esas fechas, ya que muchos fueron sorprendidos “jugando con pardas, negras o mulatas” en los patios traseros de las iglesias, lo que produjo comentarios venenosos en las localidades.

El Clima

Durante la Independencia los caraqueños no sólo debían sufrir los sobresaltos de la lucha, sino también los bruscos cambios de temperatura. En las mañanas las temperaturas oscilaban entre 21º y 22º, pero en las noches llegaba a 16º, siendo evidente la presencia del “pacheco”. Por eso era común oír las quejas de los habitantes que se reunían alrededor de la Plaza Mayor, quienes se quejaban de las bajas de temperatura. En los meses de abril, mayo y junio llegaba el período de lluvias, y con él la neblina que ocultaba los cielos capitalinos, el fuerte frío obligaba a los caraqueños a abrigarse, tomar café bien cargado o un chocolate caliente.


La Cocina

Las esclavas eran las que se encargaban de la cocina, donde realizaban gran cantidad de alimentos para sus amos y la servidumbre. Estas viandas eran generosas
y se preparaban en hornillas de fogón en las cuales se calentaba un plato a la vez. Por eso había toda una hilera de hornos pequeños para cocinar en el menor tiempo posible. Al quemarse la leña en esos fogones se producían grandes cantidades de hollín, por lo cual las cocinas eran ubicadas lejos de la casa. Los platillos llevaban hierbas y tubérculos que se sembraban cerca de los hogares, donde también se criaban animales de corral: pollos, cerdos y chivos, entre otros. Los utensilios eran las vasijas de barro, las paletas y los cucharones de tapara o madera resistente.

La navidad

Las tradiciones navideñas durante la Independencia no eran muy distintas de las que en muchos lugares de Venezuela aún perviven. En líneas generales se hacían yacimientos y pesebres en las casas, además se organizaban actos con títeres, cantos, comidas y bailes que eran criticados por los sacerdotes por considerarlos “actos de relajo de la moral y las buenas costumbres”, al estar en contra del carácter religioso que debía tener la celebración del nacimiento de Jesucristo. Pese a esas quejas de los curas, las personas asistían a las iglesias para “limpiarse por los pecados cometidos”. Los 24 de diciembre comenzaban las fiestas que se extendían hasta el mes de enero, hasta empatarse con los pecadores carnavales.
19 de Abril de 1810. El Comienzo de la Independencia

Ese día jueves santo la ciudad de Caracas se preparaba para las fiestas litúrgicas, pero los acontecimientos políticos que se desencadenarían hicieron de esa fecha religiosa un momento único en la historia venezolana. En primer lugar, el Cabildo de Caracas, reunido en la actual Casa Amarilla, discutía desde tempranas horas las acciones a tomar ante los acontecimientos ocurridos en España, a éste fue invitado el Gobernador y Capitán General Vicente Emparan. El objetivo de esa sesión era desconocer la autoridad de Emparan y proclamar una Junta de Gobierno, ya que los mantuanos no aceptaban la autoridad del Consejo de Regencia de Cádiz (organismo creado para administrar el poder ante la abdicación del rey como consecuencia de la invasión francesa a España), pero el Capitán General se negaba a escuchar las peticiones del Cabildo abandonando la reunión bajo el pretexto de que debía asistir a las actividades religiosas en la Catedral, siendo detenido por Francisco Salias, quien lo llevó de vuelta al Cabildo. Al momento de su llegada la discusión política se centraba en la representación popular, José Félix Ribas se proponía como representante de los pardos y el padre José Cortés de Madariaga como diputado del pueblo, de esa forma el Cabildo tradicional realizaba un viraje en sus funciones y estructura abrogándose la representación popular. Emparan, ante esa maniobra, intentó que lo nombraran presidente de la Junta Suprema de Gobierno, y dada la negativa de los presentes salió al balcón a preguntarle al pueblo que permanecía en la Plaza Mayor si aceptaba su mandato, como era de esperarse la respuesta fue negativa, debido a que éste había alcanzado un alto nivel de conciencia y madurez política. De esa manera se formó la primera Junta Suprema de Gobierno en Defensa del rey Fernando VII en América, constituyéndose así el primer paso en el proceso de rebelión que el 5 de julio de 1811 proclamaría finalmente la Independencia de España.

Los argumentos para independizarse
Uno de los argumentos de mayor peso utilizado para la rebelión del Cabildo de Caracas fue el derecho que tenían las colonias para organizar su propio gobierno mientras estuviese en cautiverio el rey de España. Con ello, en el papel se mantenía la fidelidad al monarca, pero se evidenciaba que la verdadera intención era conseguir la independencia total de la corona.

Reacción antijuntista
No todas las provincias de Venezuela aceptaron con beneplácito la junta instaurada luego del 19 de abril. Maracaibo, Coro y Guayana se declararon en rebeldía, reafirmando su fidelidad a la Regencia, y con esto rechazaban la autoridad de la Junta Suprema de Caracas al apresar a los emisarios enviados por ésta.



Participación de Francisco Salias

Este personaje tuvo una destacada participación en los sucesos ocurridos el 19 de abril de 1810, porque cuando Vicente Emparan pasó por la Plaza Mayor con la intención de dirigirse a la Catedral, después de rechazar los pedidos del Cabildo y del pueblo que le gritaba regresé “A Cabildo”, Salias lo tomó por el brazo impidiéndole entrar al templo y le ordenó: “el pueblo os llama a Cabildo, señor”. Ante lo cual la guardia personal de Emparan impidió un enfrentamiento y se dirigieron a la reunión donde se concretaría su destitución.


Juan Germán Roscio
(1763-1821)

Graduado en la Universidad de Caracas en Derecho Canónico y Civil. Le fue negado su ingreso al Colegio de Abogados porque su madre era india y ese hecho no figuraba en su expediente de “limpieza de sangre”, ante ello inició una brillante defensa que lo llevó a ser admitido en 1805. A partir del 19 de abril de 1810 tuvo una destacada participación política, fue el redactor del Acta de la Independencia en 1811 y participó en la elaboración de la primera Constitución de Venezuela ese mismo año.

Miguel José Sanz
(1756-1814)

Tuvo una destacada vida académica e intelectual. Desde noviembre de 1810 hasta julio de 1811 fue redactor, junto con José Domingo Díaz, del Semanario de Caracas. Amigo de Francisco de Miranda fue un fiel defensor de la causa independentista, ejerció los cargos de secretario de Guerra y Marina y secretario de Estado. Fue apresado luego de la capitulación de 1812, reincorporándose a la vida política luego del triunfo de la Campaña Admirable. Murió en la Batalla de Urica.


Las Primeras misiones diplomáticas patriotas

Uno de los aspectos más destacados de la Primera República fue su preocupación por la política internacional, por esa razón envió misiones diplomáticas al exterior con el fin de explicar los acontecimientos del 19 de abril de 1810, la constitución de la Junta Suprema de Caracas, además de afirmar los lazos comerciales y conseguir apoyo a su causa.

En total fueron cuatro misiones. Una enviada a Curazao y Jamaica a cargo de Vicente Salas y Mariano Montilla, que logró asegurar las relaciones comerciales con ambas islas. Con la misión enviada a Santa Fe de Bogotá (Nueva Granada) se firmó el Tratado de Alianza y Federación entre Cundinamarca y Venezuela (que es el primer tratado realizado por el país con un gobierno extranjero), en ésta Venezuela estuvo representada por José Cortés de Madariaga. A Washington D.C., capital de Estados Unidos, es enviada otra delegación integrada por Juan Vicente Bolívar, Telésforo Orea y José Rafael Revenga, que no logra su objetivo de conseguir el apoyo de ese país a la Junta Suprema (esa conducta de no injerencia estadounidense se mantuvo a lo largo de todo el proceso independentista), en las gestiones ni siquiera se pudieron adquirir armas para la defensa del país ante posibles ataques enemigos. Por último, se encuentra la de Andrés Bello, Luis López Méndez y Simón Bolívar, quienes viajan a Londres, Inglaterra, donde tampoco consiguen el apoyo de la potencia más importante de la época, porque para ese momento España era su aliada. El principal enemigo inglés era el peligro que significaba para sus intereses el triunfo de Napoleón Bonaparte en Europa. Pero esta misión fue la más relevante al haber contactado al precursor de la Independencia, Francisco de Miranda, el cual regresó junto con los emisarios al país, para desempeñar un papel relevante en todo el proceso previo al 5 de julio de 1811.



Andrés Bello
(1781 – 1865)

Nació en Caracas, el 29 de noviembre de 1781. Estudió derecho, medicina, aprendió varios idiomas, entre ellos francés, inglés y latín. En 1808, fue redactor de la Gaceta de Caracas. El 10 de junio de 1810 viajó hacia Inglaterra junto a Simón Bolívar y Luis López Méndez en la misión diplomática nombrada por la Junta Suprema de Caracas. En Londres se encontró con Francisco de Miranda, quien le permitió el uso de su biblioteca, donde pudo leer importantes obras literarias. En la capital inglesa estudió griego y desempeñó la Secretaría de la Misión Diplomática. En 1814 se casó con María Ana Boyland, quien murió en 1821. En 1824 contrajo nupcias con Isabel Antonia Dunn (la madre de sus 12 hijos). Fue el redactor del Código Civil de Chile y fundador de la Universidad de Santiago donde ejerció como docente y rector. El maestro Bello tradujo al castellano gran cantidad de obras, escribió poemas y elaboró importantes teorías lingüísticas acerca del idioma castellano. Falleció en Chile en 1865.


Instalación del Congreso
2 de marzo de 1811

El primer Congreso de Venezuela inició sus sesiones el 2 de marzo de 1811 en la casa del conde de San Javier (hoy esquina de El Conde ubicada en la ciudad de Caracas). Estuvo integrado por 30 diputados de las provincias de Caracas, Cumaná, Barinas, Margarita y Mérida, posteriormente se incorporaron a sus actividades representantes de Trujillo y Barcelona. En el marco de la sesión inaugural el arzobispo de Caracas, Narciso Coll y Prat, ofició una misa donde hizo jurar a los diputados lealtad al rey, la oposición a toda dominación extranjera (debido a la invasión francesa a España) y la defensa de la fe católica como la única religión verdadera. Pese a este juramento la instalación del Congreso era muestra del ordenamiento del poder que emanaba de la soberanía popular, ubicándose por encima de toda autoridad impuesta por la corona española. De allí que la proclamación de la Independencia fuera una cuestión inminente. En el Congreso se nombraron a los miembros del Poder Ejecutivo (el conocido triunvirato) y se dispuso realizar reformas del poder judicial, entre otras medidas de importancia. La polémica estuvo centrada, el mismo 3 de julio, en torno al tema de la Independencia, que debido a las presiones de la Sociedad Patriótica (conformada por Francisco de Miranda y Simón Bolívar, entre otros), y pese a la oposición de un grupo de diputados, quienes se dividían entre los que ponían en duda la legitimidad del Congreso y los que no creían que fuera el momento oportuno para dar el paso decisivo, no lograron impedir que a la hora de la votación triunfara por abrumadora mayoría la Declaración de Independencia. A continuación las funciones del Congreso estuvieron dirigidas a redactar una Constitución, la cual fue sancionada el 21 de diciembre de 1811, siendo la primera de Venezuela y de América Latina.


Firma del acta de la Independencia
5 de julio de 1811

La proclamación de la Independencia de Venezuela no fue nada sencilla, en primer lugar los miembros del Congreso no estaban seguros de dar ese decisivo paso, pero la sociedad Patriótica (donde se encontraban Simón Bolívar y Francisco de Miranda) comenzó a realizar actos públicos en las calles con el fin de presionar a los diputados. También promovía diversas reuniones, en una de ellas, celebrada exactamente el 3 de julio, Bolívar pronunció su célebre discurso ante la Sociedad Patriótica donde dijo:“Trescientos años de calma no bastan”. Todos esos hechos llevaron a que el 5 de julio de 1811 se declarara solemnemente la Independencia. Las calles se llenaron de personas celebrando ese importante logro, mientras los diputados encomendaron a Juan Germán Roscio la redacción del acta contando con la colaboración de Francisco Isnardi. El domingo 14 de julio, una vez refrendada y publicada el Acta, en medio de una gran fiesta, se proclamó la independencia en la Plaza Mayor.



Acta de la Independencia
(Fragmento)

“Nosotros, pues a nombre y con la voluntad y autoridad que tenemos del virtuoso Pueblo de Venezuela, declaramos solemnemente al Mundo que sus Provincias Unidas son y deben ser de hoy más hecho y de derecho Estados libres, Soberanos e independientes, y que están absueltos de toda sumisión y dependencia de la Corona de España, o de los que se dicen o dijeren sus apoderados o representantes, y que como tal Estado libre e independiente, tiene un pleno poder para darse la forma de gobierno que sea conforme a la voluntad general de sus pueblos, declarar la guerra, hacer la paz, formar alianzas, arreglar tratados de comercio, límite y navegación, hacer y ejecutar todos los demás actos, que hacen y ejecutan las Naciones libres e independientes. Y para hacer válida, firme y subsistente esta nuestra solemne declaración, damos y empeñamos mutuamente unas provincias a otras, nuestras vidas, nuestras fortunas y el sagrado de nuestro honor Nacional.”



Sociedad Patriótica

Organización política revolucionaria que tuvo entre sus objetivos proclamar la Independencia de Venezuela. En la Sociedad Patriótica  hombres como Francisco de Miranda (a quien se le atribuye su creación) Simón Bolívar, Antonio Muñoz Tébar, Carlos Soublette, Francisco Espejo y Vicente Salias, entre otros, destacaron por su activa participación en largas sesiones nocturnas donde, entre los años 1810 al 1812, se discutieron temas de interés concernientes a la emancipación venezolana.  Cabe señalar que su membresía  no se restringía a los hombres blancos, participando por igual mujeres e individuos procedentes de diversos sectores de la sociedad de la época. Entre sus actividades resaltaron la edición de un periódico denominado El Patriota (con un total de siete números), así como la celebración del primer aniversario del 19 de abril de 1810

El Terremoto que sacudió la naciente República

Un jueves santo, el 26 de marzo de 1812, alrededor de las 4:00 pm, se sintió un terremoto en las ciudades de Caracas, Mérida, El Tocuyo, Barquisimeto y San Felipe. Sin embargo, Caracas fue la más afectada porque murieron alrededor de 20 mil personas (cerca del 5 por ciento de la población), miles quedaron sin vivienda y no fueron suficientes las medicinas, la comida y el agua potable para socorrer a los afectados. Por otra parte, este terremoto fue en gran medida el motivo de la caída de la Primera República, ya que integrantes de la Iglesia Católica, que favorecían a la corona española desde los púlpitos, pudieron manipular este hecho como un importante efecto psicológico en contra de la causa independentista, sosteniendo que la catástrofe era un castigo divino por la insubordinación hacia las autoridades. Nuestra corta independencia sucumbiría tras este devastador sismo que en menos de un minuto acabaría con la naciente República.


La Capitulación en San Mateo
El bloqueo de 1810 levantado por la metrópoli en las costas venezolanas como respuesta a la formación de la Junta Suprema, dificultó el aprovisionamiento de las tropas patriotas, esto generó un fuerte descontento en los soldados e hizo casi imposible mantener las condiciones adecuadas para enfrentar a Domingo de Monteverde, Capitán de Fragata recién llegado a la Provincia de Venezuela a finales de marzo de 1812, con el claro objetivo de acabar con la República. Otro elemento que a último momento se configuró como un importante inconveniente para la defensa de los patriotas, fue el repentino levantamiento de negros en Barlovento y la pérdida de Puerto Cabello a manos de Bolívar. Ante este panorama Miranda decidió entablar conversaciones con el Capitán realista a fin de proponer un armisticio, de esta manera a partir del 17 de julio de 1812 se inician las conversaciones con Monteverde para dar fin a las hostilidades. Finalmente, el 25 de julio, en San Mateo, Miranda presente la Capitulación ante Monteverde en la cual establece, entre otras materias,  “Que [se]  salve las personas y propiedades de todos los que han promovido y seguido la justa causa de Caracas en provincias”. Lamentablemente, a pocos días de firmado el pacto, Monteverde violó casi todas las disposiciones del mismo persiguiendo y apresando a todo patriota que se le cruzara en el camino.


“Mis promesas serán cumplidas: vivid tranquilos por este cumplimiento inviolable”

Así se expresaría el general Domingo de Monteverde el 3 de agosto de 1812, refiriéndose a la capitulación firmada por Francisco de Miranda y él un mes antes, en San Mateo. Sin embargo, aquel llamado no pasaría de ser una mera declaración, así lo demostrarían los hechos inmediatos: se abrió un régimen desenfrenado de persecución política sin precedentes hasta entonces. Las personalidades más influyentes de Caracas, entre intelectuales y propietarios afectos a la causa patriota, serían recluidos en calabozos y, en algunos casos, embarcados a Cádiz para que cumpliesen condena: Juan Germán Roscio, Juan Pablo Ayala, José Cortés de Madariaga, también los miembros de las familias caraqueñas como los Castillo, Mires, Padrón, Peña, Barona, Iznardi, Salcedo y Ruiz. En Valencia, así como en otras partes del país, Monteverde erigió lo que se conoce como el Tribunal de Seguridad Pública, con el objeto de embargar los bienes de los revolucionarios y, en general, de cuantos se señalasen como “comprometidos”, “involucrados”, o “afectos” a la causa republicana.


Domingo de Monteverde
(1773-1832)

Nace en San Cristóbal de La Laguna, Islas Canarias, el 2 de abril de 1773. Se desempeñó como oficial de la Real Marina de Guerra de España. En el mes de marzo de 1812 llega a Venezuela. Hallándose en Coro, el gobernador José Ceballos lo comisiona para sumarse al movimiento prorrealista en la población larense de Carora. Desde allí, Monteverde empezaría a ganar terreno durante la debilitada Primera República. Tras la capitulación de San Mateo asume el control político y militar de la Provincia de Venezuela. Entrega el mando el 28 de diciembre de 1813 y parte hacia Puerto Rico. Muere en Cádiz el 19 de septiembre de 1832.

LA BANDERA DE VENEZUELA