jueves, 23 de enero de 2014

José Francisco Bermúdez

(Miércoles, 23 de Enero de 1782)
José Francisco Bermúdez
Hombre impetuoso, de extraordinario carácter, fue uno de los grandes caudillos orientales. Nació en San José de Areocuar, en el Estado Sucre, el 23 de enero de 1782. Llamábanle José Francisco Pueblo, porque a raíz de la revolución de 1810, en que tomó parte activamente en Cumaná, andaba por las calles exclamando que representaba al pueblo y ésta era la palabra que más pronunciaba.
Ayudó a sofocar la insurrección de los catalanes en 1811 y fue contra Barcelona a las órdenes de don Vicente Sucre. En 1812 Bermúdez se marcha a Trinidad. Después de la famosa acción de Chacachacare, realizó con éxito una intensa campaña en pueblos orientales, hasta que en 1814 se puso a las órdenes de Mariño y con el grado de Coronel su unió a Bolívar para participar en la primera batalla de Carabobo.
Derrotados los patriotas en La Puerta, muchos se fueron a Oriente; entre ellos el propio Bermúdez, que junto con Bolívar sufrió un serio revés en la Batalla de Aragua. Pero muy pronto obtuvo el desquite, al vencer en heroico combate al jefe realista Morales, con 6.000 soldados, a quienes se enfrentaron apenas 1.300 patriotas. Sabedor de que Boves había ocupado a Cumaná, decidió Bermúdez hacerle frente y fue derrotado en Los Magüeyes. Luego Ribas y Bermúdez se vieron seriamente comprometidos en la batalla de Urica, en la que a pesar de la muerte de Boves, sufrieron los patriotas el más terrible descalabro.
Bermúdez fue al exilio, primero a Cartagena y luego a Haití. En esta isla Bolívar organizaba una expedición que saldría de los Cayos. Bermúdez se niega a reconocer la autoridad del Libertador. Entonces Bolívar ordena dejarlo fuera de la expedición. De todos modos, el astuto Bermúdez logró viajar ocultamente y en Güiría tiene un fuerte altercado con el Libertador, hasta el punto en que el jefe oriental desenvaina la espada con la intención de herir a Bolívar, pero afortunadamente se interpuso Mariño y evitó un funesto desenlace.
De regreso a la patria, llamado por Monagas y Arismendi, Bermúdez reemprende la lucha; pero tiene que pedir desesperadamente auxilios al jefe oriental Mariño. Este envía a Bermúdez con la vanguardia de la división y en Barcelona Bolívar lo recibe; sobre el puente, del Neverí los dos jefes se abrazan y reconcilian, Bolívar, grande en la guerra y grande en la bondad, había perdonado las ofensas pasadas.
Bolívar ordena a Bermúdez poner sitio a Angostura, que se le rindió el 17 de julio de 1817. Con el grado de General de División sirvió ese mismo año la Comandancia de la Provincia de Cumaná. En 1819 fue ascendido a General en Jefe teniendo a sus órdenes al Ejército de Oriente.
Durante el desarrollo de la campaña de Carabobo, Bolívar ordena a Bermúdez, como parte de la estrategia general, que realice una diversión desde el Oriente y ocupe Caracas. Esto lo hizo Bermúdez el 14 de mayo de 1821 y aunque perdió la batalla de El Calvario, se logró el objetivo cual era el de distraer las fuerzas que podían ir a auxiliar a los realistas en Carabobo.
Después de la Batalla Naval de Maracaibo, en 1823, acude a pacificar a Río Hacha. Cumplido este cometido contra Morales, regresó a apoyar a Páez contra los alzados de Puerto Cabello. Una vez rendida esta plaza, volvió Bermúdez a Cumaná con el cargo de Intendente y Comandante del Departamento. Este impetuoso General, de brillante trayectoria republicana, acabó sus días asesinado en Cumaná el 15 de diciembre de 1831.
Pese a sus rivalidades con Bolívar en un momento dado, se propuso, en cambio, mantener la integridad de la Gran Colombia desde que comenzó la amenaza de disolución. El Presidente Guzmán Blanco ordenó el traslado de los restos de Bermúdez al Panteón Nacional donde reposan desde el 5 de noviembre de 1877.

miércoles, 22 de enero de 2014

Muere María Teresa del Toro y Alayza

Sábado, 22 de Enero de 1803)
Muere María Teresa del Toro y Alayza
El 22 de enero de 1803 muere en Caracas María Teresa del Toro y Alayza, esposa de Simón Bolívar. El matrimonio duró escasamente ocho meses. El joven Bolívar quiso tanto a su mujer, que al morir ésta, víctima de la fiebre amarilla, se dedicó a viajar, transido de dolor, para mitigar la pena que le causó la ausencia de su María Teresa.
Es en este estado de ánimo cuando jura que no volverá a casarse jamás. Y esto, a pesar de sus muchos amores y amoríos, lo cumplió fielmente, como sus otros juramentos.
En 1828, analizando la influencia que la muerte de su esposa había tenido en él, Bolívar confiesa: «Sino hubiera enviudado, quizás mi vida hubiera sido otra; no sería el General Bolívar ni el Libertador, aunque convengo en que mi genio no era para ser Alcalde de San Mateo».
Al comentarle a su amigo Alejandro Dehollain sobre la muerte de su esposa, Bolívar muestra todo su dolor: «Ya tu Simón no es aquel ente dichoso que tantas veces cantaba alegre el colmo de sus felicidades con la posesión de su Teresa. Yo la he perdido; y con ella la vida de dulzura de que gozaba mi tierno pecho conmovido del Dios de amor».

lunes, 20 de enero de 2014

El Congreso Admirable

(Miércoles, 20 de Enero de 1830)
El 20 de enero de 1830 se instala en Bogotá el último Congreso de la Gran Colombia, bajo la presidencia de Antonio José de Sucre. El Libertador consideró que en él se reunía «la sabiduría nacional, la esperanza legítima de los pueblos y el último punto de reunión de los patriotas...»; por esta razón, por la calidad de los diputados que concurrieron, se llamó Congreso Admirable.
Debía asistir 67 diputados electos, pero sólo se presentaron 48. Por Venezuela fueron elegidos 18 congresantes, pero faltaron 10. Entre los asistentes figuraron Briceño Méndez, José Laurencio Silva, Sucre (fue el Presidente del Congreso), etc.
Ante este Congreso bogotano, que sesionó hasta el 11 de mayo, Bolívar renunció definitivamente a la primera magistratura de Colombia. El 4 de mayo fue elegido el nuevo Presidente de la República, Joaquín Mosquera, con Domingo Caicedo como Vicepresidente.
En su mensaje el Libertador expresó: «Colombianos. Hoy he dejado de mandaros. Veinte años ha que os he servido en calidad de soldado y magistrado. En este largo período hemos reconquistado la patria, liberado tres repúblicas, conjurado muchas guerras civiles, y cuatro veces he devuelto al pueblo su omnipotencia, reuniendo espontáneamente cuatro Congresos Constituyentes. A vuestras virtudes, valor y prestigio se deben estos servicios; a mí la gloria de haberos dirigido».

viernes, 17 de enero de 2014

Pedro Gual

(Viernes, 17 de Enero de 1783)
Pedro Gual
Figura prominente de la Venezuela del siglo XIX, Primer Canciller de la Gran Colombia, se encargó de la Presidencia de la República en tres oportunidades. Nació en Caracas el 17 de enero de 1783, realizó sus estudios superiores en la Real y Pontificia Universidad de Caracas, donde obtuvo los grados de Licenciado en 1806 y Doctor en Teología en 1807. Culminó la carrera de Derecho Civil en 1808, a la edad de 24 años.
La vida de este Prócer Civil transcurre en una etapa fundamental del proceso independentista de Venezuela, entre diciembre de1810 y julio de 1811, Pedro Gual se desempeña como secretario privado del General Francisco de Miranda. Fue elegido vocal y Sindico Procurador del Gobierno Municipal del Distrito Federal, en abril de 1811. Presidió en tres ocasiones (junio-julio 1811) la Sociedad Patriótica de Venezuela, creada en 1810 por la Junta Suprema.
En marzo de 1812 representa, conjuntamente con Miguel José Sanz y Miguel Peña, los tres distritos caraqueños en la primera Legislatura de la Provincia de Caracas. Y, a raíz de la caída de la Primera República, el 30 de julio de 1812, escapa del país, refugiándose en un barco americano que lo conduce a Nueva York.
El año siguiente, en mayo de 1813, se traslada a Cartagena, donde tres meses después de su llegada publica el periódico "El Observador Colombiano", medio que incorpora a la campaña por la unidad de acción entre Venezuela y Nueva Granada. En diciembre de ese mismo año es elegido para ocupar un puesto en la Legislatura Provincial de Cartagena y es designado Presidente de una de sus secciónales.
En febrero de 1814 firma el Decreto en el que se declara a Simón Bolívar "Hijo Benemérito de Cartagena" cuyo pergamino entrega personalmente a Bolívar en Caracas, en su condición de comisionado de la legislatura de Cartagena. Posteriormente, en diciembre, es elegido Diputado al Congreso Central de Bogotá, al cual no concurre.
Del 7 al 27 de enero de 1815 asume el cargo de Gobernador de Cartagena, y el 22 de mayo es designado Agente Diplomático en los Estados Unidos, cargo que desempeña durante cinco años.
Entre los meses de junio de 1820 y febrero de1821 permaneció al frente de la Gobernación Civil de la Provincia de Cartagena, cargo que deja el 8 de marzo de 1821 para asumir trascendentales responsabilidades como Ministro de Hacienda y de Relaciones Exteriores de la Gran Colombia. Participa en el Congreso de Cúcuta durante los meses de mayo y octubre de 1821.
Simón Bolívar, en su condición de Presidente de la Gran Colombia, lo nombra el 7 de octubre de 1821 Ministro de Relaciones Exteriores, contaba entonces, Pedro Gual, 38 años de edad. Como Canciller le correspondió suscribir los Tratados de Amistad y Navegación y Comercio concluidos con los Estados Unidos en 1826 e Inglaterra el 1825. En agosto de 1825 se separa de este cargo ministerial.
Como representante de la Gran Colombia ejerció un papel importante entre los principales organizadores del Congreso Anfitriónico de Panamá, años 1826 y 1829. Se residencia en México por espacio de tres años y se fija entre sus prioridades lograr la ratificación de los acuerdos del Congreso de Panamá. Luego, en marzo de 1829 se traslada a Guayaquil atendiendo a un llamado de Simón Bolívar para que se incorpore al Consejo de Estado.
Durante los siete años siguientes, Pedro Gual, como consecuencia de la disolución de Gran Colombia, realiza un receso en su vida pública, y se dedica en Bogotá al ejercicio de su profesión de abogado. Pero atendiendo a una solicitud de Ecuador acepta representar a este país en misiones diplomáticas en Europa, actividad que cumple durante los años 1837 y 1842. Este año viaja de nuevo a Bogotá y retorna a Venezuela a fines del año 1847. Se residencia en Caracas retirado de la actividad política.
En plena Guerra Federal, en las elecciones generales de 1860, resultó electo Vicepresidente de la República.
Gual, se encargó de la Presidencia de la República en tres oportunidades: La primera entre el 15 y el 18 de marzo de 1858, cuando el Congreso de la República lo designa para encabezar el Gobierno Provisorio. Luego, la segunda, del 2 de agosto al 29 de septiembre el año 1859, a raíz del derrocamiento del presidente Julián Castro. Y, la tercera, del 20 de mayo al 29 de agosto de 1861, por renuncia del presidente Manuel Felipe Tovar, el 20 de mayo de 1861. Derrocado el 29 de agosto de 1861, por el Coronel Echeverría, es arrestado y desterrado a las Antillas. En esta oportunidad, al ser arrestado Gual le dice a Echeverría: «¡Tan joven y ya traidor! ¡Con hijos y tener que legarles un crimen! ¡Lástima me da usted, señor!»
"Era su entendimiento el de un pensador que ve de lejos, y previó la catástrofe. Al propio tiempo, era su carácter como el roble; resistió la tempestad hasta que lo arrancara de cuajo. No pudiera decirse que cayó del poder desengañado: espíritus como el suyo saben leer en el porvenir. Cayó con la seguridad de haber cumplido su deber, con la conciencia de toda una vida noble y venerada".
El 6 de mayo de 1862 fallece en Guayaquil. Había rendido su vida días antes en el Ecuador, rodeado de la mayor miseria, desterrado por su propia voluntad. Recibió "el mayor homenaje que jamás haya rendido el Ecuador a ningún hombre público", según dijeron en aquélla ocasión las crónicas de la época.
Pedro Gual fue un hombre severo y adusto, su voluntad se mantuvo fiel siempre a los dictados de su conciencia. Inflexible, jamás transigió con la fuerza y la arbitrariedad. Generoso, dividió sus esfuerzos y prestó sus servicios por igual a Venezuela, Colombia y Ecuador.

El Padre Sojo

(Sábado, 17 de Enero de 1739)
El Padre Sojo
El 17 de enero de 1739 nace en una hacienda cerca de Guatire el Padre Pedro Sojo, cuyo verdadero nombre era Pedro Ramón Palacios Gil. Su hermano fue Feliciano Palacios, abuelo materno del Libertador. Fundó la Congregación del Oratorio de San Felipe de Neri.
Exagera José Antonio Calcaño al atribuirle «la obra más grande del mundo musical en toda la América de entonces», creíble sólo si es cierto que, como él mismo dice, «más de treinta compositores y más de ciento cincuenta ejecutantes forman el balance final de sus actividades. Por esto ocupa el padre Palacios y Sojo en nuestra historia musical el alto sitio de un verdadero patriarca del arte».
No es para tanto, pero lo que si es innegable es su contribución a la educación, al fortalecimiento de la fe cristiana a través del Oratorio y a la difusión de la música, que era, en verdad, una de sus grandes pasiones.
UN POCO DE HISTORIA
El 28 de abril de 1769 zarpó de La Guaira, rumbo a España, un buque con sus blancas velas abiertas a la brisa del Caribe.
Cosa muy arriesgada era emprender en aquellos tiempos un viaje hasta el viejo mundo. Los buquecitos eran pequeños, navegaban a la vela y tardaban más de un mes en las condiciones más favorables, pues a veces duraba el viaje mucho más. Los naufragios eran frecuentes, pues no tenían las naves medios eficaces para hacer frente a las tormentas de alta mar. Todavía en el siglo XVIII quedaban algunos corsarios y piratas que capturaban a pasajeros y tripulantes para venderlos como esclavos en los países musulmanes, o para exigir elevado rescate por su libertad. De aquí que era muy frecuente por aquellos años, hacer testamento antes de embarcarse, y tomar la sagrada comunión.
El buque zarpó de La Guaira llevando entre sus pocos pasajeros a un joven sacerdote de 30 años de edad, ordenado hacía algo más de 6 años. Se llamaba Don Pedro Palacios y Sojo y era hermano de Don Feliciano Palacios y Sojo, quien a su vez fue abuelo de Simón Bolívar.
Al Presbítero Don Pedro Palacios y Sojo lo llamamos hoy, familiarmente, el Padre Sojo, pero él firmó siempre con los dos apellidos Palacios y Sojo. Había nacido el 17 de enero de 1739 en la casa de Doña Isabel Madrid, cercana a la "Hacienda Sojo", propiedad de la familia en las cercanías de Guatire. A los diez y seis días de nacido, fue bautizado en la iglesia de Santa Cruz de Pacayrigua, aunque le habían echado las aguas anteriormente, "por caso de necesidad". Se llamaban sus padres Don Feliciano Palacios y Sojo y Doña Isabel Gil de Arratia. La familia vivía en Caracas y era de las principales de la capital. Fue en Caracas donde nacieron todos los muchos hermanos del Padre Sojo.
El viajero, mientras contemplaba el silencioso mar de abril, del que a veces salían como flechas plateadas algunos veloces peces voladores que se clavaban luego en el azul, revolvía en su mente los importantes proyectos que había concebido. El Padre Sojo tenía un carácter enérgico, y resuelto; era infatigable en sus empeños y acostumbraba realizar cabalmente todo lo que emprendía. Pertenecía a la congregación de San Felipe Neri, orden religiosa que tenía en Europa la hermosa tradición de cultivar, junto a las disciplinas religiosas, diversas formas de arte, en especial la música, de la cual era devoto desde su infancia el Padre Sojo.
San Felipe Neri había sido un hombre excepcional en su piedad y en su cultura. Una leyenda mística nos cuenta que un día, mientras rezaba fervorosamente, descendió hasta él un globo de fuego que le penetró con el aliento hasta aposentársele en el corazón; desde entonces tuvo acelerado el latido y alta la temperatura de la sangre. Diecisiete años más tarde, en 1551, fundó su primer Oratorio, en la iglesia de San Girolamo della Caritá. Su interés cultural lo llevó a organizar lecturas colectivas de los evangelios, en las que cada clérigo representaba un personaje, y recitaba las palabras que a éste asignaba la escritura. Con el tiempo fue introduciéndose la música en estas lecturas, y en vez de los recitados se escuchaban cantos. Así se originó el género musical llamado Oratorio, nombre que se le aplica, precisamente, por ser ese el de los conventos de los neristas. En aquel mismo siglo XVI en que el genio del Renacimiento inventaba a cada paso nuevas formas de arte, algunos de los más grandes compositores italianos escribieron Oratorios. Emilio del Cavaliere, Giovanni Carissimi, Antonio Caldara, Alejandro Scarlatti y Alejandro Stradella figuraron entre los primeros.
Ahora, dos siglos más tarde, seguían los neristas el camino valioso que les había trazado San Felipe, y las casas de la Congregación estaban llenas de música.
Al sumarse el Padre Sojo al cultivo de este arte, no hacía otra cosa que continuar una tradición de su propia familia, en la cual había buenos aficionados. Se había propuesto fundar en Caracas un Oratorio de su Congregación. Ya había emprendido gestiones para lograr la autorización necesaria. Para esto necesitaba una licencia del Rey, y al buscar en su mente una persona que pudiera gestionar la obtención de esa licencia en Madrid, pensó dirigirse al Marqués de Ustáriz. Fue este un acierto del Padre Sojo. En efecto, Don Luis Gerónimo de Ustáriz ocupaba una posición importante en el gobierno de la península y ayudó siempre a los venezolanos. Había nacido en Caracas en 1735, hijo de Luis Gerónimo de Ustáriz y Doña Melchora Tovar. Este Luis Gerónimo, el padre, fue el fundador de esa ilustre familia en Venezuela. Había llegado a Caracas en setiembre de 1730 y era sobrino del ilustre Don Gerónimo de Ustáriz, Secretario de S. M. en el Consejo de Indias, quien fue autor del libro "Theórica y Práctica del Comercio y de la Marina". Un hijo de éste, y por lo tanto primo del primer Luis Gerónimo, fue quien obtuvo el título de Marqués, que le fue concedido por Carlos III, cuando era Rey de Nápoles. Este Marqués de Ustáriz, de nombre Casimiro, murió sin sucesión, pasando el título a su primo Luis Gerónimo, el caraqueño, el amigo del Padre Sojo.
Nuestro Marqués desempeñó algunos cargos importantes, cómo las Intendencias de Córdoba y Badajoz. Allí recibió la visita del joven Francisco de Miranda, y años más tarde hospedó en su casa a Simón Bolívar, cuando éste, que sólo contaba entonces 16 años, visitó a España por primera vez. El sabio Marqués de Ustáriz orientó los estudios del joven Simón, y eligió por sí mismo los maestros que lo habían de guiar. Fue el mismo Marqués quien dio al ilustre Humboldt cartas para sus parientes y amigos de Caracas. Cuando, mucho más tarde todavía, se produce la entrada de los franceses en España, el Marqués toma parte activa contra los extranjeros, y llega a formar parte del gobierno de Sevilla. Falleció Don Luis Gerónimo de Ustáriz en 1809.
Don Luis Gerónimo realizó para los neristas caraqueños las gestiones apropiadas y obtuvo la licencia del Rey. Necesitaba ahora el Padre Sojo, para establecer el Oratorio Nerista en Caracas, la aprobación final del Papa. Con este fin se dirigía a Europa, a la vez que deseaba entrar en contacto con los neristas del Viejo Mundo. Además de todo esto, se barajaban en su mente algunas ideas no bien definidas todavía, que se relacionaban con la música de Caracas.
Un viaje apacible por las inmensas soledades de un oloroso mar de primavera, favorece en los espíritus que practican la contemplación. la concepción de nuevas ideas y nuevos proyectos. Así, en el lento correr de días y semanas bajo aquel cielo desplegado y luminoso, entre el ocio forzado de abordo, iría tomando cuerpo en la mente del Padre Sojo la idea de establecer, como rama secundaria de las actividades neristas, una escuela de música en Caracas.
Una vez en Europa viajó por España y por Italia. El 4 de diciembre de ese mismo año de 1769, firmó el Papa Clemente XIV la Bula necesaria para la fundación de la Congregación caraqueña. Fue en Roma también, donde el Padre Solo posó durante largas horas para que pintaran su retrato.
Ya con sus proyectos musicales mejor definidos, adquirió partituras e instrumentos para su futura escuela.
MAS HISTORIA
Desde niño dio muestras Pedro Ramón Palacios y Sojo de su interés por el estudio y de su inclinación a las prácticas religiosas. Asistía a los ejercicios nocturnos que se efectuaban en Catedral, en la capilla de San Pedro, y también a los que se practicaban en los conventos de San Francisco y de Santo Domingo.
En el año de 1761 solicitó la autorización necesaria para ingresar a la carrera eclesiástica. Era por entonces Provisor y Vicario General el Presbítero Lorenzo Fernández de León, hermano del futuro Marqués de Casa León, a quien se dirigió Palacios y Sojo y le envió también la documentación requerida; legitimidad, limpieza de sangre, certificado de buenas costumbres, etc.
A los dos meses de haber comenzado sus estudios religiosos, pidió su admisión a las órdenes siguientes, "a la primera tonsura y cuatro grados".
A los ocho meses de su ingreso, solicitó el subdiaconado, después de haber invertido tres mil pesos para obtener el título de una Capellanía.
Su avance en la carrera eclesiástica fue rápido, pues apenas seis meses después de llegar al subdiaconado, solicitó las órdenes mayores y fue hecho Diácono el 5 de junio de 1762, y para diciembre del mismo año el Obispo Diez Madroñero aceptó la solicitud del Padre Sojo para ser ordenado Presbítero.
Así, en menos de dos años, y a los veintitrés de edad, terminó Don Pedro Palacios y Sojo sus estudios eclesiásticos.
FUNDACION DE LA ACADEMIA DE MUSICA

Aproximadamente, en el año 1784 logra el Padre Sojo fundar su anhelada Academia de Música. Proyectaba el Padre Sojo organizar una buena escuela en Caracas. Las tocatas musicales que como recreación se efectuaban en la huerta de la esquina del Mamey y en la Floresta, estarían mejor dispuestas, y en la propia sede de San Felipe Neri fue fundado el grupo musical. Entre los músicos caraqueños escogió el Padre Sojo a Juan Manuel Olivares para que fuera el organista de San Felipe y el Maestro de la escuela.
Acertado anduvo el Padre Sojo al escoger a Olivares, pues el joven Juan Manuel, que contaba unos 24 años, tenía una sólida preparación en las varias ramas de la técnica musical. Poseía además, dotes naturales para la enseñanza y llegó a promover certámenes entre los alumnos que produjeron considerable estímulo.
Comenzaron a acudir a las clases de San Felipe Neri algunos muchachos, caraqueños en su mayoría. Con Olivares fueron aprendiendo las primeras rutinas del oficio: la teoría de música, el solfeo. Más tarde fueron adentrándose en otros conocimientos. Algunas veces el propio Padre Sojo prestaba valiosa contribución a la formación de los alumnos.
En los quince años que más o menos duró la Academia de San Felipe salieron de allí algunos de los más grandes músicos que hemos tenido.
El más celebrado entre ellos fue José Angel Lamas. Otros distinguidos discípulos de la Academia del Padre Sojo fueron Cayetano Carreño, Juan José Landaeta, Lino Gallardo, Juan Meserón, José Izaza, Atanasio Bello Montero, Marcos Pompa, Pedro Pereira, Mateo Villalobos, Dionisio Montero..............y muchos más.
EL FIN DE LA ACADEMIA DE MUSICA Y DEL PADRE SOJO

Al anochecer del primero de marzo de 1797, falleció el primer y principal maestro de la Academia, el músico Juan Manuel Olivares, que contaba con 37 años de edad.
Ha debido ser este un rudo golpe para el Padre Sojo, pues además de la admirable labor que desempeñaba Olivares al frente de la Academia, sentía el Padre Sojo un aprecio personal muy alto por el ilustre compositor y a la vez desde el inicio de la Academia fue también el organista designado de San Felipe.
En Mayo de 1798 y de acuerdo con la licencia del Rey, procedieron los neristas, por primera vez desde su fundación, a efectuar elecciones libres para designar Prepósito, Diputados, Confesor y Secretario. Resultó electo Prepósito el Presbítero Don Pedro Palacio y Sojo, como en toda justicia le correspondía por ser el verdadero fundador y principal sostenedor de la Congregación.
Al año siguiente se resintió seriamente la salud del Padre Sojo, lo que lo indujo a firmar el 17 de junio de 1799 su testamento, según el cual legaba a Juan José Landaeta «el violín y la viola que tiene en su poder», y a Lino Gallardo el violoncello.
En las semanas que siguieron fue agravándose el paciente, y falleció en el mismo año de 1799, probablemente en el mes de Julio. Sus restos fueron sepultados en la iglesia del Oratorio.
El Padre Sojo había hecho por el arte de Venezuela una obra incomparable sin paralelo en nuestra historia. La creación de todo ese movimiento, la fundación de una tradición musical venezolana, el estímulo poderoso para la producción de partituras imperecederas, fueron la obra principal del Padre Sojo. Ocupa él en la historia de nuestra cultura uno de los sitios más altos y más llenos de gloria.

viernes, 10 de enero de 2014

Muere El General Ezequiel Zamora

Martes, 10 de Enero de 1860)
Muere El General Ezequiel Zamora
Militar, dirigente popular y primer caudillo social del siglo XIX; líder del Partido Liberal, al lado de Juan Crisóstomo Falcón y Jefe del Movimiento Federalista.
Ezequiel Zamora nació en la población de Cúa, estado Miranda, el 1º de febrero de 1817. De él dice Gil Fortoul que «tuvo todas las cualidades buenas o malas del héroe popular: bravura, fanatismo partidario, constancia indomable, odio sincero o, como él mismo de decía, horror a la oligarquía».
Perteneció a una clase social conocida con el nombre de «blancos de orilla». Al trasladarse a Caracas continúa la escuela primaria al estilo de Lancaster.
Zamora se radica en la población aragüeña de Villa de Cura donde establece una tienda de víveres; allí desarrolla un prestigio de comerciante probo y respetuoso. Para ese momento en que el joven Ezequiel aún no ha frisado los 30 años, su relación con los comerciantes y el pueblo le permiten palpar el descontento social provocado por la crisis económica que ocasionó la guerra de la independencia y ante las propuestas del abanderado del liberalismoAntonio Leocadio Guzmán se une a él, convirtiéndose en el Jefe regional de los Liberales.
El 7 de septiembre de 1846 Zamora se alza en Guambra, utilizando las consignas: Tierra y hombres libres, Respeto al Campesino y Desaparición de los Godos, ganando la devoción popular y el nombre de «General del Pueblo Soberano».
El 20 de febrero de 1859 estalla en Coro la Guerra Federal con Juan Crisóstomo Falcón a la cabeza como supremo caudillo del movimiento. Zamora se une a Falcón a quien de inmediato lo nombra Jefe de Operaciones de Occidente. Como brazo ejecutor de la Guerra Federal desarrolla una gran actividad y gracias a su carisma logra organizar un ejército popular a favor de los federalistas. El 4 de junio de 1859 recibe el título oficial de «Valiente Ciudadano».
Tres meses dedicó Zamora a la organización de las tropas para lo que sería la batalla decisiva, como en efecto lo fue el 10 de diciembre de 1859, la famosa Batalla de Santa Inés, donde es derrotado el ejército centralista. Después de esta acción Zamora se dirige al centro del país y en el asalto a la ciudad de San Carlos, Estado Cojedes, el 10 de enero de 1860 muere el General Ezequiel Zamora, uno de los líderes de la Federación, durante la Guerra Federal. La bala que asesinó a Zamora no se supo nunca de dónde partió; algunos afirman que provino del bando enemigo; otros sostienen que fue de sus propios compañeros de armas.
Ezequiel Zamora nació en medio de las violentas luchas que contra España realizaban los libertadores de Venezuela; en la hondonada de Cúa, en los valles del Tuy Medio, en un pueblo apacible y tranquilo. Pasó los primeros años de su vida acudiendo a una escuela elemental donde aprende los rudimentos de la lectura y la escritura.
Si bien es cierto que perteneció a "los blancos de orilla", la posición de su familia no era del todo precaria, pues eran propietarios en medio de una situación económica que hacía depender la vida de la producción agrícola.
El haber aprendido a leer y escribir le valió mucho en un país donde el analfabetismo era un mal crónico en más del 90% de la población; con este instrumento pudo lograr nociones de ideas políticas y entender la doctrina del Partido Liberal, leer los periódicos y una que otra obra de Historia Universal donde se reflejaba la lucha de los pueblos por alcanzar la libertad.
Ezequiel Zamora se fue formando también en el campo de la vida real, adquiriendo la experiencia de la "universidad de todos los días". Cuando su madre Paula Correa se traslada a Caracas, Zamora trata de continuar sus estudios, pero la vida en la capital era distinta y tuvo que ayudar a su madre en labores que le produjeron el sustento. Así vemos cómo, desde muy joven va adquiriendo experiencia y configurando su noble y recia personalidad, para luego ponerla al servicio de una causa que a la larga será desvirtuada y hasta traicionará los postulados por los cuales luchó Zamora.
Los liberales no fueron sumisos a la posición del nuevo gobierno conservador encabezado por Julián Castro y de inmediato procedieron a planificar qué debían hacer para quitar del poder a los conservadores, y vemos cómo Ezequiel Zamora quien se había embarcado hacia Curazao, entra en contacto permanente y directo con los jefes del liberalismo, pero en mayor contacto con las gentes que se quedaron en el país, ellos le irán suministrando información y no descansará en su empeño de reiniciar la lucha contra los que ostentaban el poder porque no importa quién estuviera en él, qué pensamiento pusiera en práctica, cuál el carácter de la Constitución; lo importante era estar en el poder, era necesario buscar las formas de obtenerlo y Zamora que era hombre de "tareas a emprender", comprendió que su participación en el Gobierno sólo se lograba a través de la intervención armada, así que no tuvo que esperar mucho tiempo y pudo dirigir desde la isla de Curazao la insurrección que se produce en Coro el 20 de febrero de 1859.
Sin lugar a dudas, él era el gran jefe de esa insurrección, el que la planificó, y a través de los mensajeros marinos que constantemente comunicaban a La Vela con Willemstad, pudo controlar y dirigir la insurrección con un carácter bastante personalista, porque ninguno de los otros grandes jefes del liberalismo se percató del plan y la realización de la insurrección de Coro, ni siquiera su cuñado, el General Juan Crisóstomo Falcón, quien fungía de jefe de los liberales y se enfureció al saber que su cuñado había dirigido la sublevación de Coro sin haber tenido él participación alguna; no obstante, Zamora, que no era muy amigo de estar pidiéndole opinión a nadie para emprender una acción, llegaba a Coro el 22 de febrero y tomaba el mando del alzamiento.
El recibimiento a Zamora en Coro fue algo apoteósico, todo el pueblo se fue a la plaza a recibir al gran caudillo, al incansable ejecutor, al que conduciría la Guerra de la Federación. Ese pueblo, ese mismo pueblo oirá su voz encendida.
Bajo el mando del guerrillero que mejor podía conducirla se inicia la guerra de los cinco años. Guerra sangrienta y profunda donde las pasiones se desbordan por la boca de los fusiles y por el machete cola de gallo del llanero.
De esta gesta ninguno mejor para levantar un ejército miliciano que Zamora, pues él estaba en el alma del desierto y había calado en las hondas entrañas de nuestro pueblo. En él veían los rurales la expresión de lucha constante e incansable por la existencia. Con él lucharán y conducirán a la Federación por los caminos victoriosos.
De todas las guerras civiles que sufrió Venezuela en el siglo pasado, la más cruel y encarnizada fue la Guerra Federal o Guerra Larga, que se libró entre 1859 y 1863. Fue un conflicto armado que estalló como culminación de la lucha política que sostenían liberales y conservadores desde 1840. El primer estallido de este conflicto se produjo en 1846 cuando el gobierno conservador, ante el peligro de perder las elecciones de aquel año, desató una feroz represión contra los liberales, encarcelando a muchos de sus dirigentes, entre ellos al fundador, y líder del liberalismo,
Antonio Leocadio Guzmán. A causa de aquella política agresiva del gobierno se produjeron numerosos alzamientos, entre ellos los de Francisco Rangel y Ezequiel Zamora; pero fueron dominados por el gobierno. Rangel murió y Zamora, hecho prisionero, fue sentenciado a muerte. La sentencia no se cumplió, porque al igual que a Antonio Leocadio Guzmán, el Presidente José Tadeo Monagas le conmutó la pena por el destierro. Fue precisamente en estos meses de finales de 1846, cuando se produjo el cambio de orientación del gobierno de Monagas, quien rompió con los conservadores y se alió con los liberales, partido de oposición al gobierno conservador. Gracias al apoyo liberal y mediante la adopción de ciertas medidas importantes, como la derogación de la ley del 10 de abril, la abolición de la esclavitud, y otras, Monagas se mantuvo en el poder hasta marzo de 1858, cuando el golpe militar dirigido por Julián Castro lo derrocó del poder. Pero las masas liberales comenzaron de nuevo a alzarse, como en 1846; en todo el país se formaron guerrillas hasta constituir un movimiento general de lucha armada que tomó en sus manos la bandera de la federación y agitó las consignas proclamadas por el partido liberal: "Elección popular. Principio Alternativo. Horror a la oligarquía".
La Guerra Federal fue, pues, la lucha de las masas populares dirigidas por el partido liberal contra la oligarquía, que pretendía recuperar el poder que perdió el 24 de enero de 1848.
La Guerra Federal no fue un mero estallido militar, ni tampoco un episodio más de la lucha entre los caudillos. Por el contrario, este conflicto constituyó una verdadera conmoción popular, que convulsionó el país durante cinco años y dejó profunda huella en la vida nacional. Conviene pues, señalar las principales causas que provocaron la Guerra Federal:
1.-La pervivencia de problemas económicos y sociales que la República, después de treinta años de vida independiente, no había podido resolver. En primer término, el problema de la tierra. Unas pocas familias, descendientes de la antigua oligarquía criolla y unos cuantos caudillos salidos de la guerra de independencia, reunieron en sus manos inmensas propiedades y mantuvieron su dominio sobre los campesinos. El latifundio continuó extendiéndose como base de todo aquel sistema semifeudal, mediante la apropiación por los particulares de grandes extensiones de terreno baldío. La injusticia de este régimen de propiedad territorial en manos de un pequeño grupo de grandes terratenientes frente a una gran mayoría de campesinos desposeídos y explotados, influyó en las masas populares que se incorporaron en la lucha contra la oligarquía.
En segundo término, el problema de la esclavitud. La abolición decretada en 1854, empeoró la situación social, pues los 40.000 esclavos liberados, se encontraron sin tierras y sin ayuda para incorporarse activamente a la vida económica. Los ex-esclavos tuvieron que permanecer al servicio de sus antiguos amos, quienes fijaron los salarios y las condiciones de trabajo a su antojo. La situación de miseria de este sector de trabajadores, contribuyó también al descontento de las masas rurales que nutrieron las filas de la federación.
2.-La repercusión que tuvo en la vida económica del país, la crisis monetaria internacional de 1858. Esta crisis afectó directamente el comercio exterior de Venezuela por la baja en los precios de los frutos de importación; redujo los ingresos del fisco que provenían en su casi totalidad de los impuestos de aduana y fue causa de, la ruina de muchos hacendados.
"El precio del café bajó un 20%, el de los cueros un 70%, el de productos de la caña un 50%. A partir del año fiscal 1852-53, los presupuestos fueron deficitarios. Los sucesivos empréstitos negociados por el gobierno no lograron resolver la situación "y fueron muchos los terratenientes arruinados o en trance de arruinarse, que se sumaron sin vacilaciones a la causa liberal atribuyendo al desgobierno de los godos, el general desajuste."
3.-La influencia que tuvo en el pueblo la prédica de ideólogos que contribuyeron a despertar los anhelos y aspiraciones de las masas populares, orientándolas en su lucha por la igualdad, contra los propietarios y el régimen de tenencia de la tierra.
4.-La vuelta al poder de la oligarquía, a raíz de la caída de Monagas. Después de la revolución de marzo, los conservadores intentaron restablecer la hegemonía y el exclusivismo que ejercieron hasta 1846. Pero los liberales, que venían de diez años en el gobierno de los Monagas, contaban ahora con caudillos militares de influencia en las masas rurales y tenían enorme apoyo popular. Estos caudillos iniciaron levantamientos en todo el país contra los conservadores. La insurrección prendió en todas partes bajo la dirección de los caudillos, del liberalismo. La federación pasó a ser la consigna central del movimiento: "la federación es el gobierno de los libres". Y los Federales (o "feberales", como decía el pueblo), se lanzaron a la lucha para "sacar la patria de la salvaje y brutal dominación en que la tienen los oligarcas".
Entre estos caudillos liberales, el más famoso fue el general Zamora, quien se había incorporado a las filas del liberalismo, atraído por la propaganda que hacía Antonio Leocadio Guzmán, desde las páginas de "El Venezolano". A raíz de las elecciones de 1846 Zamora se alzó contra el gobierno de Monagas, cayó prisionero y fue a parar al destierro.
Después del 24 de enero de 1848, regresó al país y formó parte de los cuadros militares del gobierno de Monagas, aliado ahora con los liberales. Cuando Julián Castro, después de la Revolución de Marzo empezó a inclinarse a favor de la oligarquía, Zamora, Falcón, Antonio Leocadio Guzmán, Antonio Guzmán Blanco y otros federalistas, fueron expulsados del país y refugiados en la isla de San Thomas, en Las Antillas. En octubre de 1858, fundaron una "Junta Patriota" que proclamó la Federación. Cuatro meses después, en la madrugada del 20 de febrero de 1859, un grupo de jóvenes liberales se apoderaron de la ciudad de Coro y se pronunciaron en el mismo sentido. A los dos días desembarcó Zamora en las costas de Coro, y se puso al frente de las operaciones militares de los sublevados, iniciando así la Guerra Larga que duró hasta 1863.
El programa de la Federación tuvo un carácter predominantemente político y sus principios fundamentales están expuestos en el Manifiesto que Zamora dio a conocer al desembarcar en las costas de Coro.
Durante el primer año de la Guerra Federal, fue una guerra de movimientos y batallas decisivas. Bajo la dirección de Zamora, que fue el alma de la guerra en este primer período, los federales obtuvieron la brillante victoria de Santa Inés, cerca de Barinas, en donde las tropas del gobierno sufrieron grandes pérdidas en oficiales y soldados y se retiraron perseguidas por el caudillo liberal. Pero Zamora murió mientras sitiaba la ciudad de San Carlos, el 10 de enero de 1860; y desde entonces la guerra se transformó en un gran movimiento de guerrillas. Por todas partes insurgían movimientos armados contra el gobierno, en muchos casos sin conexión entre sí. Las operaciones militares de los federales quedaron bajo la dirección del General Juan Crisóstomo Falcón; pero estas operaciones carecían de sentido, "no parecían tener, por regla general, el propósito definido de llegar a la capital y acabar la guerra. Las tropas atacantes se retiraban de repente, efectuaban marchas y contramarchas, se movían ya en razones de necesidades estratégicas del momento (la proximidad de un enemigo superior), ya de consideraciones logísticas (la necesidad de abastecimientos), ya por simple capricho".
La Guerra Federal se extendió por todas partes; pero su teatro principal de operaciones fueron los llanos, el norte-centro y el oriente del país.
Tuvo un sentido localista, explicable por la estructura semifeudal de entonces.
PROGRAMA DE LA FEDERACION
(Del Manifiesto del 25 de Febrero de 1859)
  • Abolición de la pena de muerte.
  • Libertad absoluta de la prensa.
  • Libertad de tránsito, de asociación, de representación y de industrias.
  • Prohibición perpetua de la esclavitud.
  • Inviolabilidad del domicilio, exceptuando los casos de delitos comunes judicialmente comprobados.
  • Inviolabilidad de la correspondencia y de los escritos privados.
  • Libertad de cultos, conservando la soberana tuición que sea indispensable para garantizar esa misma libertad.
  • Inmunidad de la discusión oral en toda especie.
  • Inviolabilidad de la propiedad.
  • Derecho de residencia a voluntad del ciudadano.
  • Independencia absoluta del poder electoral.
  • Elección universal, directa y secreta, de Presidente de la República, de Vicepresidente, de todos los legisladores, de todos los magistrados del orden político y civil y de todos los jueces.
  • Creación de la milicia nacional armada.
  • Administración de justicia gratuita en lo secular.
  • Abolición de la prisión por deuda, como apremio.
  • Derecho de los venezolanos a la asistencia pública en los casos de invalidez o escasez general.
Libertad civil y política individual, consistente:1º en la igualdad de todos los ciudadanos ante la Ley; y 2º en la facultad de hacer sin obstáculo, licencia o venia, todo lo que la Ley no haya expresamente calificado de falta o delito. Seguridad individual: prohibición del arresto o prisión del hombre sino por causa criminal, precedida la evidencia de la comisión de un delito, y los indicios vehementes de la culpabilidad.
La aplicación en fin a nuestra patria de todas las demás instituciones felizmente descubiertas por la humanidad, y que la infancia del estado social o la ignorancia de nuestros conductores a la depravación o el criminal abandono han hecho imposibles hasta ahora.

martes, 7 de enero de 2014

El Prócer Felipe Baptista

Viernes, 7 de Enero de 1780)
El Prócer Felipe Baptista
Felipe Baptista nace en los Puertos de Altagracia, estado Zulia, el 7 de enero de 1780. Obtuvo el grado de Capitán de Navío durante la guerra de Independencia. En 1821 acudió desde Boconó para sostener el pronunciamiento de Maracaibo y, formando parte de la Escuadra de Padilla, participó en la Batalla Naval del Lago como Segundo Comandante de la «Peacook», donde se comportó heroicamente rindiendo a la goleta española «Liberal».
Estuvo presente en la capitulación que se vio obligado a firmar el jefe realista Morales, y fue nombrado Jefe del buque que debía llevar a Cuba a los vencidos. Auxilió a Páez en la toma de Puerto Cabello (1823) y fue premiado por Bolívar con la Estrella de los Libertadores. Murió en Curazao el 27 de julio de 1849.