viernes, 6 de junio de 2014

Rafaél Bolívar Coronado

(Viernes, 6 de Junio de 1884)
Rafaél Bolívar Coronado
El 6 de junio de 1884 nace en Villa de Cura, estado Aragua, Rafael Bolívar Coronado, autor de la letra del popular joropo «Alma Llanera».
A Caracas llega en 1912 y comienza a canalizar sus inquietudes hacia la intelectualidad, colaborando con las publicaciones más importantes de la época: El Cojo Ilustrado, El Nuevo Diario, El Universal.
Conoce a Pedro Elías Gutiérrez y le escribe la letra de su próximo gran estreno musical, la zarzuela «Alma Llanera»; que se estrenó en Caracas en el año de 1914. Gómez lo premia con una beca para España y es allá donde las originalidades de Bolívar Coronado crean un caos dentro de la crítica literaria, pues se dedicó a escribir y publicar con seudónimos, pero los seudónimos que utilizaba eran los nombres de importantes escritores venezolanos, algunos de muerte reciente y otros vivos todavía y como tal los vendía a las editoriales.
Era tal su osadía, que llegó a escribir y venderle a Rufino Blanco Fombona el libro «Letras Españolas», asegurando la autoría de Rafael María Baralt; «Obras Científicas», la presentó como de Agustín Codazzi.
El historiador Rafael Ramón Castellanos, en su libro sobre Bolívar Coronado, dice que éste usó más de seiscientos nombres y entre estos estaba el de Daniel Mendoza, que usó para firmar su libro «El LLanero».
El escritor y poeta Rafael Coronado   muere el 31 de Enero de 1924 en Barcelona, España. Murió víctima de una epidemia de gripe cuando, curiosamente, escribía para el diario barcelonés "El Diluvio".

miércoles, 4 de junio de 2014

Asesinato del Mariscal Sucre

(Viernes, 4 de Junio de 1830)
Asesinato del Mariscal Sucre
El 4 de junio de 1830, día viernes, muy temprano por la mañana, Antonio José de Sucre toma el camino de su cita final. En el sendero estrecho a Cabuyal, en las montañas de Berruecos, cuatro asesinos contactados por José María Obando lo esperaban. Ellos eran: Apolinar Morillo, venezolano, Andrés Rodríguez y Juan Cruz, peruanos, y Juan Gregorio Rodríguez, de Tolima, Colombia. Cuando pasa la comitiva, una voz grita: «¡General Sucre!». El joven General, de apenas 35 años de edad, voltea y en el acto suenan los disparos. Sólo pudo oírsele decir: «¡Ay balazo!». Y cayó muerto el novel General cumanés, víctima de las intrigas y las ambiciones.
Al conocer la noticia, Bolívar, lleno de dolor, exclama: «Se ha derramado, Dios excelso, la sangre del inocente Abel...
NECROLOGIA
El General en Jefe Antonio José de Sucre ha sido asesinado el 4 de junio de 1830: y Colombia debe llorar su muerte como una pérdida nacional.
El General Sucre nació en Cumaná, capital del departamento de Maturín, en el año de 1795. Su primera educación fue de las mejores que en aquella época se proporcionaban en estos países.
La revolución del año de 10 encontró a Sucre al salir de la puericia. La flor de la juventud, impelida de un instinto noble y del amor á su patria, corrió á las armas, sin esperanzas de hacer fortuna, y sin más objeto que la gloria y la libertad. De este número fue Sucre.
Desde luego se presintieron sus destinos. El se consagró al estudio que debía hacerle digno de su elevación.
Unió su aplicación estudiosa al amor del orden, á la subordinación estricta y a la obediencia a las leyes.
Con estas disposiciones sirvió desde el año de 10 y ascendió sucesivamente desde subteniente hasta Coronel.
Su capacidad y su mérito le hicieron destinar al Estado Mayor, y en este ramo importante del servicio mereció ser elevado al empleo de General de Brigada, en tiempo en que no se prodigaban tan elevados puestos de la milicia.
En el año de 20 fue la entrevista del Libertador con el General del ejército español don Pablo Morillo. Un armisticio y la regularización de la guerra fueron los efectos de aquel suceso memorable. El General Sucre, ya distinguido por sus talentos, por sus luces, por su destreza y su discreción, fue uno de los escogidos para concluir los convenios; y ellos serán siempre un monumento de su tino y capacidad en los negocios diplomáticos.
Hasta entonces la carrera militar del General Sucre, ni fue oscura ni brillante; porque no había mandado cuerpos de ejército, y porque comúnmente el brillo de las armas no refleja sino en la espada del General.
El año de 21 comienza su época gloriosa. El departamento de Guayaquil había arrojado el yugo español, y necesitaba de un Jefe que dirigiera sus movimientos y lo pusiera á cubierto de las empresas de los enemigos que ocupaban al Ecuador, Asuay y una parte del Cauca. El General Sucre fue escogido para esta empresa importante y trascendental.
El salvó á Guayaquil, cuando la traición de un Jefe expuso el Departamento a recaer en poder de los españoles: reanimó los espíritus, inspiró confianza, restableció el orden, organizó los escuadrones de Yaguachi y preparó la victoria de Pichincha.
En Pichincha consumó la creación de la República. Con el Sur libre, se presentó al universo Colombia en su integridad natural, y se fundaron las esperanzas de la libertad del Perú y de la creación de dos nuevas repúblicas; su recompensa fue el ascenso a General de División.
Pasto se libertó en Pichincha, y Pasto mal aconsejado se armó nuevamente contra sus libertadores. Correspondía al General Sucre asegurar el fruto de su victoria: fue encargado de someter de nuevo á Pasto, y correspondió á la confianza que de él se hizo con la celeridad y gloria con que están marcadas todas sus empresas.
El genio, el mérito, la misma gloria lo llamaban al Perú, Precedió al Libertador, fue acogido con entusiasmo y encargado del Gobierno del Estado en una situación demasiado crítica. Sus esfuerzos correspondieron á la confianza que de él se tuvo: y conservó la autoridad hasta que fue encargada al Libertador.
Fue preciso crear y organizar el ejército, y conferir el mando á un General experimentado y digno de acometer y dirigir la ardua empresa de arrojar al ejército español de todo el, Perú. La elección recayó en el General Sucre, aunque era el más moderno de los de su grado que existían allí.
No permiten los límites de este artículo referir todo lo que hizo aquel diestro capitán. Jamás vió la América un ejército más disciplinado, más moral, ni más digno de un perfecto General. Sus movimientos estratégicos, su retirada, la elección del campo en que debía triunfar, todo fue grande, todo inspiró respeto á los enemigos, y todo contribuyó á la esplendidez de la más señalada victoria sostenida en el Nuevo Mundo.
Bolivia fue una creación de Ayacucho, y los bolivianos, en su exaltación, escogieron para su primer gobernante al que les dió el ser. El General Sucre presidió los destinos de aquella nueva República con acierto y justicia. Allí desenvolvió sus talentos administrativos, el genio de un fundador y las miras extensas de un grande hombre. Zanjó los cimientos de un hermoso edificio, y resolvió dejar el mando supremo y volver a su patria, por vivir como ciudadano y dar un ejemplo práctico de republicanismo.
Pisó las playas de su patria cuando ya la guerra con el Perú era inevitable. El fue precedido de la noticia de su próxima llegada; y el Gobierno quiso aprovechar esta ventaja. Le nombró Jefe superior político y militar de los Departamentos del Sur, y el suceso justificó la elección. El General Sucre aceptó el mando por el tiempo preciso de la campaña. Formó su plan de operaciones, hizo mover los cuerpos, escogió á Tarquí para teatro de su última proeza, dió la batalla, triunfó, concluyó el memorable convenio de Girón y dejó de mandar.
Estaba convocado el Congreso constituyente que debiera fijar los destinos de Colombia, y Cumaná su país natal, puso los ojos en él. Sus distinguidas cualidades decidieron á aquel cuerpo a elegirlo para su Presidente, y posteriormente para la ardua comisión que se dirigió á Venezuela. Ella no tuvo el suceso prometido; empero sirvió para mostrar su capacidad. Habiendo regresado á la capital, resolvió marchar precipitadamente á los Departamentos del Ecuador, donde creía su presencia importante. El fue advertido de los riesgos que corría, y confiado en su nombre y en su mérito, no quiso tomar las precauciones convenientes.
Esto lo perdió. El día 4 de junio en la montaña de Berruecos cerca de Pasto, recibió una descarga de fusilaría que lo privó de la vida. El Prefecto y Comandante General del Cauca están (en 1830) practicando las diligencias más activas en el descubrimiento y persecución de los asesinos. ¡Así murió a los 35 años de edad el vencedor de Ayacucho! ¡Así acabó su vida corta, pero tan llena de merecimientos!.
Si hubiera exhalado su espíritu sobre el teatro de la victoria; con su último aliento habría dado gracias al cielo de haberle reservado una muerte gloriosa; pero asesinado cobardemente en una oscura montaña, él deja á su patria el deber de perseguir esta alevosía, y de adoptar medidas que corten nuevos escándalos y la repetición de escenas tan lamentables como oprobiosas.

viernes, 30 de mayo de 2014

Angostura es Ciudad Bolívar

(Sábado, 30 de Mayo de 1846)
El 30 de mayo de 1846, durante la Presidencia del General Carlos Soublette, Angostura recibe el nombre de Ciudad Bolívar, en honor al Libertador. Las autoridades y el pueblo de Angostura habían expresado este deseo desde 1843, cuando se dirigieron al Congreso Nacional solicitando un pronunciamiento al respecto. El decreto del Presidente Soublette tuvo vigencia a partir del 24 de junio de este año.

jueves, 29 de mayo de 2014

Diego Ibarra

(Sábado, 29 de Mayo de 1852)
Diego Ibarra
Diego Ibarra nace en Guacara (Edo. Carabobo) en el año 1798 y muere en Caracas el 29 de mayo de 1852.
Oficial del Ejército de Venezuela en la Guerra de Independencia. Político. Hijo de Vicente Ibarra y de Ana Teresa Toro. Hermano del general Andrés Ibarra. Sobrino de Francisco Rodríguez del Toro (marqués del Toro). Casó con Mercedes Mutis. A los 15 años de edad (1813), se desempeña como edecán del coronel Ramón García de Sena. Participa en la batalla de Cerritos Blancos, cerca de Barquisimeto (13 septiembre) y Araure (5 diciembre). En 1814 asiste al sitio de Barinas, combate en San Mateo (febrero y marzo) El Arao, (16 abril), en la primera batalla de Carabobo (28 mayo) y en la segunda de La Puerta (15 junio). Figura entre los defensores de Cartagena de Indias (1815). Emigra a Jamaica. Se incorpora a la Expedición de Los Cayos (1816) ya como teniente y edecán de Simón Bolívar. Con el grado de capitán (1817), combate en Clarines (9 enero). Es de los defensores de la Casa Fuerte de Barcelona (7 abril) y de los sitiadores de Angostura. En la Campaña del Centro (1818) participa en las acciones de Calabozo, El Sombrero, Semén, Ortiz y el Rincón de los Toros. Siempre como edecán de Bolívar y con el grado de segundo comandante, realiza la campaña libertadora de Nueva Granada (1819), y se distingue en las batallas de Pantano de Vargas (25 julio) y Boyacá (7 agosto). En Boyacá obtiene su ascenso a primer comandante y la estrella de la orden de los Libertadores. Teniente coronel desde 1820, participa al año siguiente en la Campaña de Carabobo, por lo cual recibe el ascenso a coronel. Destinado al sur de Colombia (1822), bajo las órdenes del general Antonio José de Sucre combate en Riobamba y Pichincha (24 mayo), batallas decisivas para la libertad del Ecuador. De nuevo al lado del general Sucre participa en la pacificación de la provincia de Pasto (diciembre 1822).
Bolívar lo envía a Venezuela en 1823 con el encargo de formar un cuerpo de reserva de 4.000 hombres, destinado a reforzar el Ejército Libertador del Perú; cumple esta misión, pero un accidente sufrido al caer de un caballo le impide acompañar al contingente que marcha hacia el sur. Permanece en Venezuela, donde en 1825 se desempeña como comandante militar de La Guaira. El Gobierno peruano reconoce su actuación al ascenderlo en ausencia al grado de general de brigada del Ejército del Perú el 1° de septiembre de 1826. Entre tanto, a mediados de ese mismo año, Ibarra y Diego Bautista Urbaneja habían salido de Caracas hacia Lima para informar al Libertador de la situación de Venezuela después del estallido inicial de La Cosiata; pero mientras ellos iban por mar a Guayaquil, el Libertador ya viajaba por tierra desde esa ciudad a Bogotá. Ibarra regresa a Venezuela, donde el jefe civil y militar del departamento, general José Antonio Páez, lo eleva al rango de general de brigada del Ejército de Colombia, nombramiento ratificado por el Libertador presidente el 5 de enero de 1827. Se encarga ese mismo año del mando provisional de la provincia de Caracas, y el 1 de julio de la Comandancia de Armas de Puerto Cabello. A principios de 1829, viaja a Bogotá, y vuelve a Venezuela. La reacción antibolivariana y la acción separatista lo obligan al ostracismo voluntario y se refugia en Curazao. Regresa a Venezuela en 1833 y se reincorpora a los cuadros del ejército. Es uno de los 13 oficiales superiores que el 8 de julio de 1835 deponen a José María Vargas de la presidencia de la República y lo envían al exilio. Su participación en la Revolución de las Reformas lo lleva a ser destituido de sus grados militares y desterrado. Por decreto legislativo del 21 de febrero de 1845 es rehabilitado en sus grados y títulos, pensiones, goces y condecoraciones. De nuevo en el país, conjuntamente con Antonio Leocadio Guzmán y Tomás Lander, es uno de los miembros del Partido Liberal. Con el presidente general José Tadeo Monagas realiza la campaña pacificadora de 1848, lo cual le vale el ascenso, en marzo de 1849, al grado de general de división. Al año siguiente (noviembre 1850) solicita y le son concedidas, sus letras de inválido. Sus restos reposan en el Panteón Nacional desde el 20 de octubre de 1876.
BIBLIOGRAFÍA: BOZA MÜLLER, HERMES. Diego Ibarra: semblanza biográfica. Mariara: Ediciones de la Alcaldía del Municipio Diego Ibarra, 1993; MORALES MARCANO, JESÚS MARÍA. Biografía del general Diego Ibarra primer edecán del Libertador Simón Bolívar. Caracas: Imprenta de La Concordia, 1873.

miércoles, 28 de mayo de 2014

Primera Batalla de Carabobo

(Sábado, 28 de Mayo de 1814)
Al mando de unos cinco mil soldados, y con jefes de la talla de Urdaneta, que mandaba la primera fila, Ribas, Mariño, Bermúdez, Jacinto Lara, etc... Bolívar vence a Juan Manuel Cagigal en la primera Batalla de Carabobo, el 28 de mayo de 1814. El ejército realista contaba con 6.000 hombres, y el ejército patriota era menos de 5.000 hombres.
Juan Manuel Cagigal llega a San Carlos y auxilia al ejército realista de Ceballos, y al verse vencidos Cagigal huye hacia el Apure y Ceballos a Occidente.
Rafael María Baralt, al referirse a esta inolvidable acción, dice: «Hasta entonces, en ningún campo de batalla venezolano se había reunido ni tanto número de soldados ni tan expertos jefes ... »

Nace Juan Vicente González

(Lunes, 28 de Mayo de 1810)
Nace Juan Vivente González
El 1º de octubre de 1866 muere en Caracas, su ciudad natal, el licenciado Juan Vicente González.
El 28 de mayo de 1810 nace en Caracas, hijo expósito, Juan Vicente González, gran escritor, periodista, maestro y político de fuste. Hizo sus primeros estudios con el eminente sacerdote José Alberto Espinoza; luego ingresó a la Universidad y se graduó de Licenciado en Humanidades.
Estudió latín, filosofía, literatura y gramática. Periodista más combativo y fogoso, ponía tal pasión en cada frase, que hacía temblar al enemigo cuando fustigaba y esclarecía a aquella persona que alababa. Desde las tribunas del diario que fundó, El Heraldo, ataca a cuantos se desvían de las ideas civilistas.
Funda en 1846 el Diario de la Tarde, para combatir la candidatura presidencial de Antonio Leocadio Guzmán. Con miras a su sostenimiento económico, funda el colegio «El Salvador del Mundo», en 1849. Como escritor y poeta fue un romántico. Si en las Catilinarias destilaba el fuego político, en las Mesenianas desbordaban los sentimientos de su corazón. En estos pequeños poemas en prosa, el gran escritor Juan Vicente González describe con profunda tristeza sus impresiones de la Venezuela que tanto conoció y amó.
El título de Mesenianas está tomado de las elegías que sobre Mesania, una región de Grecia, escribieron el abate francés Barthélemy y el poeta, también francés, Casimir Delavigne. Las elegías que integran la obra tratan de muy diversos temas, pero todas tienen en común la preocupación por lo venezolano, la exaltación de los valores patrios y el culto a los héroes; además, todas muestran la profunda tristeza con que el autor fue testigo de los conflictos que, en los últimos años de su vida, desgarraban a su patria. Juan Vicente González, el hombre que habla atacado tan furiosamente a sus enemigos en sus escritos, el apasionado periodista que utilizaba los peores insultos, narra con ternura y gran elevación poética la muerte de Andrés Bello o escribe, con semejantes características, la oración fúnebre de otro gran venezolano: el polifacético Fermín Toro.
Escribió la biografía de José Félix Ribas, un texto de gramática, uno de Historia de Venezuela y el de Historia Universal, que lo escribió estando preso, sin más recurso que su prodigiosa memoria. Esta vida apasionada de Juan Vicente González se apagó el 1º de octubre de 1866.

El Prócer Jacinto Lara

(Jueves, 28 de Mayo de 1778)
El Prócer Jacinto Lara
El 28 de mayo de 1778 nació en Carora, estado Lara, el prócer Jacinto Lara, quien da su nombre a su estado natal. Empieza sus servicios a la patria desde 1810, cuando es nombrado comandante de las milicias de Araure y Ospino. Estuvo bajo las órdenes de Miranda en la campaña de 1811 y luego sirvió al lado de Bolívar desde 1813, en casi todas las batallas por la independencia. Estuvo en la defensa de Valencia, lo mismo que en el sitio de San Carlos y en la primera batalla de Carabobo.
Luchando hombro a hombro con José Antonio Páez, estuvo en El Yagual y en Mucuritas; fue ascendido a Coronel en 1817. Se vio envuelto en el lamentable episodio que culminó con el degüello de 22 capuchinos catalanes de las Misiones del Caroní. Ascendido a General de Brigada, siguió a Sucre en la campaña del Sur.
Peleó en la batalla de Junín y se convirtió en héroe cuando salvó en Corpahuaico los batallones Rifles, Vencedor y Vargas; en Ayacucho es ascendido a General de División. En 1821 fue Gobernador de Santa Marta y Cartagena, y en 1825 está en el Perú como Comandante General de Cuzco, Arequipa y Ayacucho.
Fiel al Libertador, sólo sirvió a las armas mientras Bolívar vivió. Dividida Colombia, apenas aceptó la Gobernación de su provincia natal (1843-1847). Murió en Barquisimeto el 25 de febrero de 1859. Sus restos se conservan en el Panteón Nacional.